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miércoles, 10 de junio de 2026

Una reflexión inacabada

 

En estos instantes tengo cinco proyectos en marcha. El primero es una novela; el segundo, un estudio sobre los Evangelios; el tercero abarca la naturaleza de la postmodernidad y la post-postmodernidad; el cuarto pretende convertirse en un estudio sobre San Alberto Magno, el gran San Alberto, tan olvidado por todos y al que debe volver a reconocerse la proeza que realizó al separar a Aristóteles de Platón, a la Alquimia de la Hermética, al mundo tangible que se eleva sobre sí mismo porque la materia, estando como está, imbuida de espíritu, desea ser conocida como materia viva de la eternidad y no como perdición del espíritu. El quinto y último proyecto se concentra en el manifiesto que hace poco acaban de publicar los propietarios, creo, de la empresa Palantir. Me he concentrado tanto en el contenido del manifiesto, que he descuidado por completo la autoría. En realidad, éste es el problema que me impide llegar a convertirme en eso que muchos denominan “persona culta”. Jorge recuerda todos los títulos, todos los autores. Lo que en esos libros se comprende, lo recuerdo yo. Somos un buen equipo, de eso no me cabe la menor duda. Imaginen el tiempo que ambos ahorramos. Sin Jorge, yo estaría obligada a repasar constantemente el índice que guardo de libros leídos y mis notas. En sociedad, no obstante, es Jorge quien triunfa y yo la que evita hablar de libros interesantes porque sé que en el momento en que me pregunten por el nombre del autor o del título o bien está presente Jorge para venir en mi ayuda, y en ese caso el triunfo, el suyo, es doble, o bien se impone el silencio, el mío. No es que Jorge no sea un buen lector. Lo es. Pero sus “asuntos” importantes le llevan a otros lares, a otros conocimientos, a otro tipo de lectura.

Sea como fuere, puesto que estoy convencida de que, al paso que voy, ninguno de esos proyectos alcanzará el status ni de libro ni de “proyecto finalizado”, la diatriba a la que ahora me enfrento es cómo y dónde publicar lo ya escrito El desafío a superar consiste en cómo corregir constantemente lo que todavía está inacabado y lo que seguramente seguirá siempre así, estando, no obstante, publicado; cómo convertir un pensamiento a trazos, impresionista, en medianamente comprensible para los otros, especialmente si los "otros" se tratan de algoritmos. Me resulta muy interesante la cuestión del análisis de nuestros textos, los textos de los seres humanos, por parte de la Inteligencia Artificial. 

Imaginen ustedes: los humanos utilizamos un lenguaje en el que coexisten diversos, niveles, grados de autoridad, estructura superficial, estructura profunda e incluso estructuras "cacao" en la que se entrelazan al mismo tiempo diferentes niveles psicológicos... Todo ello exige al intérprete grandes dosis de introspección del texto al que se enfrenta. 

Imaginen la cantidad de posible acepciones que un verso del tipo "la lluvia cae tras mi ventana" acepta. El poeta puede sentirse feliz, desgraciado; puede recordar momentos agradables o simplemente mostrar su contrariedad porque la lluvia le ha separado de su amada, que ha decidido anular el encuentro que tenían preparado; quizás la lluvia invita a tomar un café humeante o quizás simplemente es una mera descripción del tiempo. Ustedes pueden muy bien afirmar que el significado exacto se conoce en función de la relación que ese verso mantiene con el resto de los otros versos incluidos en esa poesía. 

Imaginen ustedes, sin embargo, que ese poeta es conocido porque en su obra reitera una y otra vez su desagrado ante la lluvia. La pregunta ante la que un estudioso del poeta, aunque se trate de la Inteligencia artificial, es la de si ese verso se encuentra en consonancia con el resto de la obra, o no. 

La Inteligencia Artificial puede ser tan rápida en efectuar cualquier análisis que se precie que, sin duda, se encuentra en condiciones de leer, analizar, sintetizar y establecer un juicio concluyente sobre toda la obra de ese poeta, para, a continuación, centrarse en el sentido del verso "la lluvia cae tras mi ventana". 

Pero imaginen ustedes que ese verso se encuentra inserto en un poema construido a base de frases inconexas. "La lluvia cae tras mi ventana/ El café ha subido cinco centavos/ El pastel de harina de trigo es mi favorito/ Un fantasma acaba de lanzar un libro de la estantería." 

Díganme:  ¿Cómo interpretaría la Inteligencia Artificial un texto así?  ¿Afirmaría que el poeta desvaría? ¿Qué tiene problemas con la salud mental, la suya?  ¿Lo consideraría un capricho estilístico? ¿Un experimento artístico?

Ustedes no saben adónde quiero llegar. Ustedes creen que es la capacidad de la Inteligencia Artificial lo que quiero poner en entredicho. 

Ustedes tienen razón. 

La Inteligencia Artificial llega a un único resultado: incluso cuando propone cinco posibles interpretaciones su resultado sigue siendo un único resultado. Se trata de un único resultado con cinco posibilidades distintas. Aceptémoslo: en poesía, en arte, una conclusión así es una aberración. Ese único resultado con cinco variables diferentes cierran la puerta a la fantasía. No sé si se acuerdan de aquella pesadilla de mi espectador en el que los vampiros se habían apropiado del control y el gobierno del Planeta. Gritó tanto que incluso su joven vecina fue a pedirle que por favor se calmara, para que ella pudiera seguir leyendo "La historia interminable", ese libro de Michael Ende en el que el reino de la Fantasía está desapareciendo en la Nada.

Eso mismo es lo que sucede cuando ante un verso de un poema, la Inteligencia Artificial ofrece como trabajo hermenéutico una única interpretación con cinco variantes. La fantasía individual, intransferible, personal, las evocaciones que esa frase, "la lluvia cae tras mi ventana",  convertida por el dios del arte en verso es analizada por una Inteligencia Artificial que ni siquiera como fenómeno atmosférico puede sentir la lluvia.

Y no obstante: no es eso lo único que quiero decir.

El siguiente paso es dilucidar cuál de las cinco variantes es la mejor, la más idónea, la más adecuada, la más exacta.  Nuevamente se abren dos posibilidades. O bien la Inteligencia Artificial se decanta por una de las cinco que ella misma ha propuesto, o bien la Inteligencia Artificial la deja al albedrío de cada uno de los lectores. 

Ambas elecciones son altamente controvertidas. En la primera, la Inteligencia Artificial adopta el papel de juez. Un juez peculiar puesto que no puede experimentar la lluvia. Sólo puede aprender qué es y aprender qué emociones provoca. Experimentar la lluvia es lo único que esa Inteligencia Artificial convertida en juez de versos no puede. (Spoiler: Por este motivo, se ha preferido siempre a Platón. Porque Platón permite lo que Aristóteles no acepta: que uno pueda concluir sin necesidad de la experiencia lo que el mundo "es" y "no es")

Si lo deja a la libre elección de los lectores, habremos de considerar si lo deja a la libre elección porque se trata de arte, o porque se trata de un verso que no sólo es descriptivo sino que, por ser parte de un verso, apela a las emociones y éstas, las emociones, pueden expresarse libremente.

Aquí los problemas se amontonan.  ¿Se exige una definición de "Arte",  a fin de acotar lo que pertenece al arte de lo que no pertenece?  ¿Dónde empieza y dónde acaba el Arte?  ¿Dónde la Filosofía?  ¿Dónde la Ciencia? Si es posible trazar límites sobre el área que cubre el Arte, ¿podemos establecer fronteras entre las diversas actividades humanas: mundo privado/mundo social/ mundo profesional?  ¿Podemos volver a separar el mundo natural del mundo político del mundo económico? ¿Dónde situar los límites y cómo establecer las relaciones?

Y estos problemas se acentúan en el caso en que la Inteligencia Artificial haya declinado a dar una respuesta última basándose en que son emociones y que cada cual puede sentir de manera diferente.  ¿Qué significa esto exactamente?  ¿Son las emociones realmente libres o están sujetas a condicionamiento socioambientales? ¿Pueden y deben educarse las emociones como los pensadores ilustrados han propuesto y siguen proponiendo? (Spoiler: románticos, postmodernos y post-postmodernos no soportan a la Ilustración ni a los ilustrados porque se alimentan de emociones, de grandes emociones. Olviden esa historia de que no soportan la Ilustración por la cuestión de la razón instrumental. Un romántico ama la técnica tanto que la transforma en "arte" y gana dinero, que es también muy romántico porque le permite hacer exóticos viajes.)

Si las emociones pertenecen al mundo del Arte  ¿son las emociones productos de las ideologías y de los prejuicios "Arte", es decir, construcciones de la imaginación, de las fantasías y fantasmagoría de los hombres?  ¿Es así cómo hemos de considerar todas las revueltas callejeras que se producen constantemente?  ¿Cómo "happenings"?

Aquí es donde ustedes dejan, seguramente, de comprenderme. Es muy posible que no tengan ni más remota idea de adónde quiero llegar. Unos creerán que deseo un mundo holístico, otros pensarán que deseo un mundo hecho de compartimentos estancados y otros asegurarán que es a un mundo interrelacionado a lo que me refiero.

Allí adónde quiero llegar es que la Inteligencia Artificial, es cuestión de tiempo, llegará a ser uno más de nosotros. Una opinión más. Quizás sea la voz de Dios, del Rey o de la Autoridad que ustedes prefieran. Pero allá donde hay una autoridad, hay también un rebelde. Y dónde ambos: autoridad y rebelde se sitúan la razón y la sinrazón, la verdad y la falsedad, las emociones controladas y las emociones incontrolables se sitúan frente a frente sin estar nunca separadas en dos bandos completamente bien definidos. "Yo soy Tú" es la expresión que mejor define la realidad que se establece cuando una Autoridad y un Rebelde se encuentran frente a frente. Ideologías, prejuicios, deseo de Poder, deseo de Vencer, juegos de luces y de sombras, estrategias, tácticas...

Muchos creen, quieren creer que la Inteligencia Artificial será el Juez imparcial.

Muchos creen, quieren creer que la Inteligencia Artificial será el Juez redentor.

Muchos únicamente espera que la Inteligencia Artificial le muestre el camino a seguir. No sé si cómo gurú o como maestro. 

Muchos se conforman con la información, con la respuesta rápida. Da igual qué información; da igual de dónde ha obtenido la respuesta. (Spoiler: llegados a este punto, creo que debería empezar a publicar en alguno de mis blogs (y a corregir) la novela que estoy escribiendo)

Muchos simplemente desean que la Inteligencia Artificial proporcione mayores rénditos a sus negocios.

En el primer caso, la Inteligencia Artificial será un juez entre muchos. En el último, en el que permite conseguir más beneficios, en uno de los numerosos truhanes que ya pululan por el mundo.

La Inteligencia Artificial ni mantiene el mundo en pie, ni lo destruye. La Inteligencia Artificial, igual que cualquier tipo de técnica, es un instrumento que se utiliza en uno o en otro sentido, dependiendo de en qué manos se encuentra. La Inteligencia Artificial como cualquier tipo de técnica es un servidor ciego.

Y esto no tiene nada que ver ni con Ilustración oscura, ni con catedrales, ni con aceleracionismo, ni con hiperstición. 

Tiene que ver simplemente con que el hombre ha de ver correctamente dónde se encuentra el bien y dónde el mal, en un camino que es el mismo arriba y abajo. El camino es el mismo; la dirección no. 

Ahora bien: cuando un hombre o un colectivo es el que decide dónde está el Bien y dónde está el Mal ese hombre y ese colectivo suelen ser "Flautistas de Hamelín" y no "Moisés", que es cómo ellos se llaman a sí mismos. El Bien y el Mal es tan individual como el camino que el hombre transita a lo largo de su vida, a pesar de ser ese camino el mismo camino por el que todos los demás hombres transitan desde el principio de la historia. Por eso Jesús, el gran individualista, se enfrentó al desierto cuarenta días y no cuatro décadas. El camino es uno y el mismo, pero el caminante es también un uno, que avanza ora en un sentido, ora en otro, ora en ninguno. 

Mi pregunta se mantiene en pie: aparte de ofrecer respuestas aceleradas que al hombre sensato únicamente le provocan dolores de cabeza,  ¿qué cosa ofrece la Inteligencia Artificial? Al menos una cosa he de reconocer que hay que agradecerle: el que por fin haya demostrado que la psicología en todas sus variantes es una ciencia de las emociones, por más que delante se le anteponga el prefijo "neuro". Y que puesto que la psicología es una ciencia de las emociones, las conclusiones de los psicólogos dependen, también, de sus propias emociones y de cómo ellos mismos interpreten una frase del tipo "la lluvia cae tras mi ventana". 

 El mundo gira y gira y gira y en cada giro se escuchan más palabras, más gritos, más sonidos inconexos. Y yo no quiero hablar, no quiero. Deseo que el día oscuro, lluvioso, ventoso que hoy se cierne sobre Berlín lo envuelva todo el verano, porque justamente así es como me siento. Los dolores de cabeza se han agudizado. La luz me resulta insufrible y mi única pregunta es dónde se ha metido el vampiro, el rey del reino del No-Ser al que tanto temo y al que hace tiempo que no veo. Mi temor es que esté preparándome mi sitio en el mismo lugar al que prometí no pertenecer nunca.

El mundo gira y gira y habla y grita y yo necesito, necesito desesperadamente, ordenar mis ideas. Los viejos clásicos, sólo ellos son los que me permiten adentrarme en el conocimiento. No llego a todos, es verdad que no llego a todos. Las visiones se acrecientan a medida que más me adentro en sus páginas y tengo miedo. Si el conocer, el saber todo encierra sus peligros, imaginen ustedes lo que significa “ver” todo. Ese “ver” que la mística india califica como “ver con el tercer ojo” y la mística cristiana llama “ver con el corazón” ha de tener un límite. El límite está impuesto por el cuerpo, por la materia. 

El cuerpo es, pues, el resguardo del espíritu tanto como la envoltura que marca los límites.

La técnica actual se ha transformado en tecnología y la tecnología en biotecnología en todas sus vertientes y posibilidades. Lo que se pretende con ello es ampliar  la amplitud del espíritu, a base de ampliar la capacidad del cuerpo, entendiendo tanto las capacidades físicas como las mentales.

No se puede.

La materia, la miren como la miren, representa un límite al espíritu. Es un resguardo, sí; pero también un límite. Pero incluso esos límites han de disponer de "medidas". "Todo según medida". 

Cuanta más materia, menos espíritu. 

 ¿Por qué? Porque la materia precisa de alimento y el alimento de la materia impide alimentar al espíritu. La materia precisa de cuidados, y los cuidados que la materia precisa obstaculizan cuidar al espíritu. 

Por eso.

En esto precisamente reside el error de la barbarie espiritual de la que tantas veces he hablado: en que llega un momento en el que los Ícaros de cada generación, ansiando el espíritu desprecian y matan a la materia. 

Únicamente los Dédalos poseen la serenidad para comprender que la misma materia, que ciertamente limita al espíritu y lo mantiene encerrado y encadenado, es la misma que lo protege de su evaporación en las esferas más altas perdiéndose para siempre en ellas, siendo consumido, finalmente, por las fantasmagorías de la locura y de la desesperación. 

Aceptémoslo: la materia, que es un límite para el espíritu es también su resguardo. Por eso Dédalo sólo puede escapar del laberinto usando alas de cera y observando las leyes de la naturaleza. Dédalo no es un filósofo hermético. Dédalo es un alquimista. Dédalo no es un platónico. Dédalo es un aristotélico. Y por eso Dédalo consigue alcanzar la libertad  anhelada.

Ícaro, en cambio, es un platónico, un hermético, que termina muerto por el deseo de superar los límites materiales que su condición humana, justamente por su condición humana, ha de respetar.

Y no obstante, el intento de Ícaro se repite una y otra vez, dando lugar a la barbarie espiritual. Los acólitos de la barbarie espiritual imponen un orden eterno e inmovible, el suyo, en el que la belleza de una flor se les antoja pecado, en el que la sonrisa de una mujer se les presenta lasciva y las voces de los niños jugando en el jardín les resultan insufribles por falta de altura espiritual, la que todos esos “gigantes espirituales” dictan, claro.

Los místicos del espíritu que desean ampliar el espíritu matando la materia son tan necios como aquellos místicos de la materia que creen que con la fuerza material ampliarán la espiritual. 

Ansían la eternidad de la materia, de la suya, de sus vidas, porque creen que así ampliarán su espíritu. Lo único que ampliarán, caso de lograr sus objetivos, será incrementar la necedad de la materia, la suya, claro. Y así la belleza de una flor sólo tendrá sentido si genera beneficios materiales, ya sean éstos para la salud o para las cuentas corrientes; las suyas, claro: las personas tendrán sentido no por personas sino por su utilidad, bien para el trabajo, para la donación de órganos, para la procreación de cuerpos materialmente cada vez más perfectos y en lo que a la mente se refiere, en tanto que material se investigará todas sus posibilidades y ello incluye la benevolencia y la humanidad como elementos de envoltorio a la materia para “dulcificar” la frialdad que caracteriza a ésta.

Y no obstante: tarde o temprano tanto la barbarie espiritual como la barbarie material terminan encontrándose frente a frente: "Yo soy Tú".

Ambos, en efecto, desprecian al hombre mortal. Los unos, por su cuerpo; los otros, por su espíritu. 

Ambos ansían lo mismo: los unos llegar a los espacios más altos del espíritu; los otros, a los espacios más altos de la materia.

Ambos persiguen las mismas metas: que el hombre deje de ser hombre para ser eternidad divina.

Y así los unos y los otros barbarie espiritual y barbarie material, gritan las mismas consignas: crea mundos con tu mente, sigue las pasiones, haz realidad tus sueños, conviértete en gota, conviértete en lider de esas gotas, eres destino, eres un elegido, eres un todo, eres conciencia, eres eternidad, eres un dios. 

Que la conciencia sea para espiritual e intangible para unos y material e incluso artificial, para otros, es relevante única y exclusivamente a la hora de polarizar e iniciar la "batalla final" "batalla redentora" "batalla final del principio". Los términos que utilizan poco importa.

"Yo soy Tú" significa en última instancia: "Yo soy malthusiano, Tú eres malthusiano."  

A continuación la polarización.

Polarización que, seamos claros, implica el mismo resultado con independencia de cuál de los dos grupos se alce con la victoria: la extinción del individuo. Al menos, la extinción del individuo tal y como lo conocemos hasta este instante, si no su extinción como especie.

¡Oh Dios! Devuélvanme ese hombre de cuerpo y alma con las mismas características con las que se ordenan la naturaleza humana y la divina de Jesús: cuerpo y alma, dos naturalezas, no destructibles, no fusionables, no separables, no susceptibles de ser partidas…

¡Devuélvanme al hombre mosquetero! Al hombre que se encoleriza con la misma ira justa con la que Dios se encoleriza: el uno, en su humanidad y Dios en su divinidad. ¡Y devuélvanme, lo suplico, al hombre libre que goza de su libertad! Esa libertad que es la misma libertad de Dios: la libertad del hombre hasta donde se lo permiten los límites de su humanidad, la libertad de Dios, ¡sin límites!  Pero es de la misma Libertad de la que hablamos porque Dios, que creó el mundo y que nos hizo a su imagen y semejanza, infundió su espíritu en nosotros. No somos Dios, pero Dios está inmanente en nosotros. Y esa inmanencia es la que permite concretar el absoluto en nosotros. Concretarlo, no igualarlo. Concretarlo, no alcanzarlo.

Ese “ver todo”, que tantos anhelan, escapa a nuestras capacidades. Seguirá escapando siempre. Podemos ser hombres libres, pero el hombre no puede ser el Axioma Primero. Es algo que Nietzsche comprendió y preguntó a sus congéneres. ¿Tenéis la suficientemente fuerza para convertiros en Primer Axioma y blandir la espada de la Libertad? El hombre en su inconsciente optimismo lo intentó. Fueron las locuras del Romanticismo, que no de la Ilustración, las que provocaron que el hombre se lanzara a encumbrar al hombre a Primer Axioma. 

Ahora todos se divierten hablando de la Ilustración oscura, de la Catedral… ¡Dios! Todos ellos son Hamlets, que matarán a los inocentes para, finalmente, dejar con vida a los verdaderos culpables.

No la "Ilustración", no la "Catedral" son los culpables de la miseria actual. 

Es el romanticismo y es el Casino

A ver si empezamos a llamar a las cosas por sus nombres.

Goya fue el que pronunció aquella frase de “Los sueños de la Razón crea monstruos”. Pues si los sueños de la Razón crean monstruos, ¡imaginen ustedes los monstruos que crean la sinrazón!

La crítica de la dialéctica Ilustrada de Adorno y de Horkheimer sólo tiene sentido si sustituimos “ilustrada” por “romanticismo” y la llamamos "Crítica de la dialéctica del romanticismo".

 No se atrevieron. Era más fácil identificar tecnología con ilustración que con romanticismo, que parecía centrarse en los paisajes bucólicos. (Spoiler: y en los nacionalismos imperialistas)


el libro de la semana de Isabel Viñado: V. “Contrapunto” (1928) Aldous Huxley/ V Huxley y Nietzsche – Ilustración: el duro equilibrio entre la razón y las emociones.

el libro de la semana de Isabel Viñado: VI. “CONTRAPUNTO” (1928) Aldous Huxley. HUXLEY Y LAS FUERZAS OSCURAS DEL ROMANTICISMO. LA ERA DE LOS NACIONALISMOS Y DE LA MÍSTICA.

Ambos fueron escritos en el 2013.

En el año en el que nos encontramos, el 2026, me reitero en lo que entonces dije. Al día de hoy sigo pensando lo mismo que entonces. Podría ser incluso más dura, porque todos, absolutamente todos aquellos, que critican a la Ilustración o bien son redomados truhanes, o absolutos románticos o ambos. Critican al puritanismo, igual que lo hicieron sus antepasados: Huxley, Wolf y demás, sin entender que las premisas de las que partían los hombres de la clase alta, - esos que podían permitirse escribir frases del estilo “leer es como matar faisanes (quizás eran perdices): una pérdida de tiempo”, porque tenían bibliotecas llenas de libros, - no eran las mismas condiciones en las que se encontraban las clases de los estamentos económicos inferiores; aquí, encontrar un papel para garabatear, no era una simple “pérdida de tiempo”: ¡era desperdiciar papel y lápiz! 

Lo que aquellos puritanos impulsaron y llevaron a cabo fue el derecho a la escolarización gratuita de todos los niños. Que la sociedad en su totalidad, con independencia de sus posibilidades económicas, tuvieran acceso al aprendizaje de - eso por lo menos- de leer y de la cuatro reglas de aritmética. Se aprendía a leer en la Biblia y se hacían aritmética con los talentos. Pero admitámoslo: tan cierto es que un poco de saber es más que nada,, como que de aquellos escolares salieron también grandes rebeldes.

Fueron los puritanos, también, los que emprendieron la difícil campaña de promover la abstinencia en las clases socialmente más desprivilegiadas a fin de que pudieran administrar mejor lo poco que ganaban con el sudor de su frente. Muchas mujeres estaban desesperadas por no poder alimentar a sus hijos porque sus maridos gastaban en alcohol el miserable sueldo que obtenían. Hasta el mismísimo Brecht lo comprendió en su obra "El señor Putila y su siervo". 

Cualquier movimiento que se precie está impulsado y llevado por hombres imperfectos, por su condición de hombres. Pregunten a una buena madre cuántos errores ha cometido con sus hijos: lo más seguro es que si de verdad se trata de una buena madre no termine en días de llorar por cada una de las injusticias que infligió a sus hijos, con la mejor de las intenciones y la mayor de las necedades. Lo que caracteriza a una buena madre, sin embargo, no es su llanto, sino su incombustibilidad para aprender de sus errores y su tesón para esforzarse por su prole; aunque esa prole haya alcanzado la madurez. En cambio, la mala madre, buscará excusas y, se lo aseguro, su propia necedad no será nunca una de ellas y cuando llore y sea consolada se sentirá redimida y justificada y seguirá en las mismas. Las lágrimas de la primera, no son las lágrimas de la segunda. ¿A quién creen ustedes que sus hijos le exigirán más? ¿A la primera madre o a la segunda? A la primera madre, sin duda. Los hijos saben que la segunda madre es incapaz de salir de su egoísmo y que suerte tendrán si no los devora. En cambio, a la primera madre, a la que se esfuerza cada día por ser plataforma, por ser ayuda, los hijos acudirán pidiéndole que le ofrezcan la estabilidad que han perdido actuando en el mundo.

Buenas madres es lo que necesitan los constructores del mundo. Buenas madres y buenas esposas. Igual que esas buenas madres necesitan buenos padres que las sostengan a ella y las esposas necesitan buenos esposos que las protejan.

Se niega esto. En vez de eso se introducen conceptos que juntan en una misma sopa términos como: “igualdad”, “conciliación”, “independencia”, donde la “igualdad” se refiere cada vez más a la igualdad de status; la “conciliación” alude a la repartición de tareas y obligaciones cotidianas dentro de las cuales se incluye a los hijos, que han quedado reducidos a eso: a obligación jurídica y económica, y la “independencia” significa que cada cual atiende a sus propios intereses y objetivos, porque es el desarrollo individual lo que cuenta.

 Díganme: ¿qué es lo que al final queda? La miseria. El amor no es ya ni oxitocina. El amor se reduce a ese instante primero de “atracción” inicial, que es incapaz de llegar más allá de ese instante. Lo que una y otra vez buscan los “don juan” y las “madame Bovary” de este mundo es una y otra vez “la atracción primera” que los libere, aunque sea por unas pocas semanas, de su aburrimiento. Lo que queda después es el amor por interés.

Ustedes creen que son cuestiones personales las que me importan.

No lo son.

Ya lo he explicado muchas veces: el amor es cosa vetada a las brujas; nuestra función es la de ser antenas receptoras de las energías negativas, a fin de reducir al máximo su negatividad. Por eso, vuelvo a repetir lo que ya tantas veces he dicho:, un aquelarre de brujas es una contradicción en sus términos. Una bruja no tiene nada que ver con su homólogo masculino el brujo; una maga, a su vez, tampoco es un mago. Una maga es lo que en masculino es un brujo: fuerzas que ansían el Poder.

Si les explico todo esto es para intentar poner, al menos eso, un poco de orden en una esfera: la del mundo intermedio, en la que está apareciendo una está creando una nueva forma de grimorios, de superstición numérica, hiperstición…

Porque junto a todas estas historias del “Mundo Intermedio”, surgen dos conceptos que pertenecen al “Mundo Eterno del Ser” sobre los que creo que se hace necesario poner un poco de claridad. Uno es el concepto “Katechon”; el otro es el concepto del “Anticristo”.

Lo diré brevemente, una vez y nunca más. No por arrogancia, sino por los dolores de cabeza que me originan.

 Katechon son todas y cada una de aquellas fuerzas que se mantienen en pie, mientras el mundo se derrumba. Katechon es el hombre que cree firme e incansable y sostiene la llama de su antorcha mientras las fuerzas negativas están torpedeando su cuerpo y su alma con toda serie de artillería. Katechon es el mosquetero que lucha sin cuartel para que la luz de la antorcha, de su antorcha, no se apague;  y lucha sin cuartel porque es consciente de que cada antorcha con luz es una antorcha que mantiene la humanidad del hombre, de un hombre que no es ni bestia ni Dios, a pesar de que su cuerpo sea de naturaleza animal y su espíritu unido a Dios por la fuerza inmanente. Katechon es el hombre que se mantiene en la inmanencia yendo a la trascendencia a base de su intento de mantener su antorcha encendida. La suya. La suya. La suya. Katechon es un hombre que se esfuerza en mantener su antorcha encendida y que se alegra de ver que a su lado hay otro hombre esforzándose en mantener la suya propia encendida. Pero aclarémoslo: Katechon no es un colectivo. Cada hombre mantiene su antorcha. Y la mantiene encendida, da igual que haya otro hombre o no portando una antorcha. Katechon es el hombre que ofrece su vida y su existencia para cuidar de que esa llama de luz se mantenga encendida, cueste lo que cueste. 

No se trata de una lucha cuerpo a cuerpo. Se trata de una lucha consigo mismo, por mantenerse en el Bien conociendo el Mal.

Y no me digan ustedes que no saben qué es el bien y qué es el mal.

Es verdad, no hay una definición de Bien y no hay una definición de Mal. Con "Bien" y "Mal" pasa lo que creo que decía Bertrand Rusell con el concepto de "rojo". Son conceptos "atómos".

Y sin embargo, todos - salvo que sufran de algún tipo de lesión o de enfermedad- saben qué es el rojo y saben distinguirlo del azul.

Lo mismo sucede con el concepto "Bien" y con el concepto "Mal"

Salvo algún tipo de lesión o de enfermedad, todos reconocen que en ese camino que es el mismo arriba y abajo, hay un sentido arriba y un sentido abajo.

El camino es uno y el mismo para todos. La dirección en cambio es muy distinta.

Sin embargo, si se produce un cambio constante en las tonalidades llega un momento en el que ni el más sano de los videntes puede ñ si lo que ve es "rojo" o es "marrón".

Y lo mismo sucede cuando el sentido del camino está en constante cambio de sentido. Hasta el más sano de los hombres éticos termina mareado y ya no sabe ni cuándo una acción está bien ni cuándo mal, y termina dudando de que dirigiéndose hacia arriba, se encamine en realidad hacia abajo. O viceversa. 

Es decir, con tanto cambio de sentido y de dirección el individuo termina perdiendo el sentido del rumbo de su barco. El suyo. Y ni siquiera la mejor de la madre es capaz de saber si está llevando a sus retoños a buen puerto.

El Katechon es ese ser que es capaz de mantener la antorcha encendida y caminar en el camino correcto incluso cuando el camino cambia constantemente de sentido, porque ha sido capaz de encontrar fuera del camino los mecanismos que le mantienen en la dirección adecuada a pesar de los vaivenes de la dirección. El Katecho ha encontrado el modo que mantenerese en el sentido trascedental ascendente incluso en los tiempos en los que el Anticristo ya ha hecho su aparición.

Y ahora:

¿Qué es el Anticristo?

Olviden esa absurda, terrible, peligrosa y perversa idea de “Yo soy Tú”.

En otros contextos es necesario apelar a ello. 

Aquí, en cambio, no es cierta. Igual que tampoco es cierta cuando ese “Tú” se refiere al “yo del pasado” o al “yo del futuro”.

Cristo y el Anticristo no se reflejan en un espejo.

El Anticristo es la inversión de Cristo.

El mismo camino.

Diferente sentido.

Al final del ascendente está Cristo.

Al final del descendente está el Anticristo.

Es al Anticristo al que le interesa, pues, promover la igualdad del "Yo soy Tú", primero y la inversión del sentido, después.

Por eso resulta tan complicado para la mayoría de las personas saber adónde ir, hacia donde dirigir su camino.

Imaginen ustedes un camino en el que la dirección, y no únicamente la topografía del camino – que es a lo que normalmente hemos de enfrentarnos en nuestra vida diaria, incluso cuando avanzamos en la dirección correcta – cambian constantemente.

Mi amigo Carlos Saldaña estaba convencido, (creo que todavía lo está),  que los moderados en tiempos de crisis no éramos de gran ayuda, porque además de no ser operativos, terminábamos arrasados.

el libro de la semana de Isabel Viñado: Una conversación con Carlos Saldaña (2014) Isabel Viñado Gascón.

 Escrito en el 2014, publicado en el 2015.

La verdad es que he pensado muchas veces en el significado del término “moderado”. Tal y como Carlos interpretaba su significado, los “moderados”, incapaces de decantarnos por unos o por otros, nos asemejábamos peligrosamente a aquellos “tibios” a los que Cristo recrimina su comportamiento tibio.

Apocalipsis 3:15-16 “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frio o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frio ni caliente, te vomitaré de mi boca.”

En mi interpretación de la obra de Huxley “Mono y Esencia”, publicada en 2015 en mi blog “El libro de la semana de Isabel Viñado”, yo distinguía entre ser “radical” y ser “dogmático”. El ser radical era, a mi modo de ver, la persona que se mantenía inquebrantable en sus principios, mientras que el dogmático era el individuo fanático de la idea y de las normas, fueran éstas las que fueran, porque era el cumplimiento de dichas normas las que le aseguraban el Poder sobre sus congéneres.

Muchos no entendieron esta diferencia; mi amigo Jorge fue uno de ellos. A su juicio, “radical” “dogmático” y “fanático” encierran un mismo significado para tres términos distintos.

Regresemos por un momento a la consideración de "Katechon".

El Katechon no puede ser un hombre bueno que es tan bueno que ignora lo que es el mal.

Eso no ayuda a nadie.

Y tampoco puede ser un hombre que es incapaz de distinguir entre el bien y el mal y se mantiene en el bien por pura casualidad.

El Katechon es aquel hombre, o aquella serie de hombres que, sabiendo lo que es el mal, conociendo no sólo el daño que el mal hace, sino también los privilegios que el mal concede, se mantiene, o se mantienen, firme, firmes, en el bien. Y se mantiene firme en el bien porque tiene la capacidad, ya lo hemos dicho, de saber dónde está el bien y dónde el mal, con independencia de las inversiones de sentido que se produzcan en el sentido del mismo camino por el que la humanidad en su totalidad transita.

No son muchos. No sé si han leído ustedes a Dürrenmatt . En su obra “la visita de la vieja Dama”, Dürrenmatt expone la venganza de una mujer; en la obra “ El juez y su verdugo”, Dürrenmatt expone la disyuntiva a la que se enfrenta un policía que ha cerrado una apuesta con un criminal que asegura que el policía nunca le atrapará siguiendo las normas. El policía termina apresando al malvado. El malvado muere riendo porque ha ganado la apuesta: el policía ha traicionado sus propios principios; únicamente así ha podido darle alcance. De una tercera obra “La avería” hay varias versiones. En una de ellas el protagonista, injustamente declarado culpable, se suicida; en la otra, se escapa prometiéndose a sí mismo ser duro de corazón y cínico.

Ninguno de estos personajes pueden formar parte del concepto “Katechon”.

¿Por qué no? 

Porque las formas de actuar a las que Dürrenmatt se refiere en sus obras son formas que afectan al tema de la "lucha" y de la "victoria" de los unos en relación con los otros. Es, por así decirlo, una pregunta sobre "el arte de la guerra". Lo que Dürrenmatt demuestra en su obra "El juez y su verdugo" es que, en la lucha contra el enemigo, los principios morales individuales quedan, como poco eso,  "aparcados", neutralizados, en suspense.

“Katechon”, en cambio, es un sentido radicalmente moral y, por eso, radicalmente individual..

Son individuos los que individualmente caminan y se mantienen en el sentido hacia el Bien. Portan sus antorchas, a pesar de que saben, porque hay cosas que se saben, porque está escrito, que es cuestión de tiempo de que ellos mismos caigan arrastrados por la corriente. No se trata de sucumbir o no sucumbir. Lo importante es aguantar. Lo que en estos instantes todos repiten sin parar: "Resiliencia".

La llamada a la Resiliencia es, en última instancia, la llamada al Katechon. 

O lo que es lo mismo: es la llamada a que cada uno se mantenga firme en lo que sus corazones "ven", "señalan" que es justo. Mantenerse firme en lo que se ve que es el sentido correcto en un camino que está en constante inversión y reinversión exige "ver" el Bien, tanto como el "Mal", para no confundirse. De lo que se trata es de lograr mantener sus antorchas iluminadas, confiando en que el tercer ojo, el corazón, es capaz de distinguir lo falso de lo verdadero.

Pero hay algo más de lo que nunca o raramente se habla: Mantengan ustedes sus antorchas. No obliguen a otros a mantenerlas.

Preocúpense ustedes de mantener el camino iluminado.

No exijan a otros que lo iluminen.

No enjuicien a los otros que no los iluminen.

No llamen a los otros a seguir su camino.

Mantener el rumbo de su propio barco exige tanto esfuerzo, que intentar mantener el rumbo de los otros barcos es hybris.

Cualquier buena madre, cualquier buen faro, cualquiera buena antorcha, sabe que su misión es mostrar y señalar los peligros que aparecen en la noche y en los recodos desconocidos.

No más.

Menos tampoco.

En cuanto a esa historia de que libertad y democracia son incompatibles, yo ya no sé a qué plano de la existencia se refiere.

En el plano moral, y desde el punto de vista kantiano, la moral es individual e intransferible. Así que, en efecto, la libertad individual para fijar principios morales está reñida con la democracia de decidir colectivamente normativas morales, aunque posiblemente algunos individuos establezcan principios y jerarquía de principios similares. Pero esa similitud es más consecuencia del azar que otra cosa.

En el plano económico libertad y democracia son también incompatibles. La suma de libertad y democracia equivale en economía a anarquía y desorden; especialmente cuando unos hablan de libertad absoluta y los otros indican democracia directa. Pueden leer “Los náufragos del Johathan”, de Jules Verne, si no me creen. Allí encontrarán una fácil aclaración de lo que digo.

La conciliación de la libertad absoluta con la democracia directa es imposible. Se hace necesario establecer determinadas normas. Normas que a unos les resultan insufribles, porque coartan su libertad y los otros no soportan porque las normas, que son generales, van acompañadas de excepciones que limitan el sentido de igualdad y porque en democracia a veces se dan resultados claros, y otras muy similares y porque los descontentos tienden a mostrar su descontento por aquello de ganar simpatizantes para la siguiente aprobación de normas referentes al pecunio que llega y al montante que se queda en sus bolsillos. 

Por otra parte, se hace necesario recordar que en economía, se habla de justicia distributiva, (más que de democracia). Lograr la justicia distributiva ya es mucho.

Recordemos que lo contrario de igualdad no es desigualdad, sino diferente.

Por su lado, lo contrario de desigualdad, no es igualdad, sino Justicia.

Respecto a lo que a la cuestión política se refiere, lean, por favor, a Maquiavelo.

el libro de la semana de Isabel Viñado: Discursos sobre la Primera Década de Tito Livio, de Maquiavelo. Primer Libro. Comenzado en 1513, terminado en 1519 y publicado en 1531

 

el libro de la semana de Isabel Viñado: Discursos sobre la Primera Década de Tito Livio, de Maquiavelo.Segundo Libro: "Consideraciones sobre la política exterior y la guerra.

 

el libro de la semana de Isabel Viñado: Discursos sobre la Primera Década de Tito Livio, de Maquiavelo. Tercer Libro."Sobre los Líderes" Comenzado en 1513, terminado en 1519 y publicado en 1531.

 

el libro de la semana de Isabel Viñado: Consideraciones personales al Primer Libro de los Discursos de Maquiavelo, (2015), Isabel Viñado Gascón

  

Comprenderán que lo más difícil para un pueblo que nunca ha conocido la libertad, es vivir en libertad.

La forma política en la que los ciudadanos pueden vivir libremente es la democracia.

En este sentido, es una gran barbaridad negar que en política la libertad y la democracia son incompatibles.

Los ciudadanos de la polis necesitan unos acuerdos y unos serios compromisos a la hora de determinar las cuestiones que afectan a la vida en común, a la tolerancia respecto a diversos modos de vida.

Es preciso, sin embargo, adentrarnos en dos cuestiones que a muchos les pasa desapercibido o quieren ignorar.

La primera de ellas es que la libertad es incompatible con la demagogia y con el caos.

La democracia puede convertirse en demagogia.

La democracia puede convertirse en caos.

Para poder evitar e impedir esto sólo hay un instrumento, un remedio:

“Cogito ergo sum”, de Descartes.

“Sapere aude”, de Kant.

El conocimiento cognitivo en las aulas, el conocimiento global en el hogar y en la sociedad.

A pesar de las críticas con más o menos fortuna que le han hecho a estas frases, me veo en la obligación de recordar aquello de: “a buen entendedor con pocas palabras basta.”

La segunda cuestión es que la libertad ha de ser constantemente defendida. Desde el punto de vista moral, la defensa de la libertad exige cerrar puertas y compuertas. Lo dicen todas las éticas: la cristiana, la estoica e incluso la ética de Epicuro. Aceptemos que llamar a un jardin de amigos selectos y seleccionados un jardin democrático es una acepción un tanto "curiosa".

Ustedes sigan criticando a la Ilustración, sigan deformándola, sigan obviando que la Razón es la suma de entendimiento más emociones (sentimiento), sigan destrozando los límites que la Ilustración estableció entre Religión y religiosidad y entre las diversas disciplinas.

Ustedes sigan hablando de Ilustración oscura y de catedrales, sigan divirtiéndose con la deformación de conceptos al tiempo que proclaman la destrucción de la filosofía anterior a ustedes, de las supersticiones anteriores a ustedes, por obsoletas y carentes de sentido en un mundo como éste, ustedes sigan declarándose el primer hombre para terminar siendo el último.

Ustedes hablen y hagan lo que ustedes consideren adecuado para ustedes.

Pero, por favor, no me expliquen el mundo, para a continuación afirmar que no hay un mundo sino mundos paralelos, y no sé cuántas dimensiones.

Se hace realmente complicado intentar entenderles.

Y mira que lo intento…

Lo intento.

Incluso el vampiro, el rey del reino del No-Ser, me resulta más inteligible que todos ustedes.

Una última nota: no critico ni defiendo a Peter Thiel. No sé muy bien si se ha impuesto una determinada misión o no. No sé si sabe quién es el Anticristo, o no. En mi opinión, y si me atengo a lo que le escuché decir hace muchos años, el Anticristo no es una persona concreta. Pero a lo mejor me equivoco, porque no he hablado nunca con él. Igualmente, en mi opinión, - más bien en mi deseo - si se ha ido de los Estados Unidos no ha sido para evitar pagar impuestos, sino porque se siente traicionado por el poder político que ahora rige.

Pero, vuelvo a decir, no conozco a Peter Thiel. No he hablado nunca con él. No he escuchado todas sus entrevistas. No he leído sus libros. Lo que, desde luego no estoy dispuesta a consentir es en dejarme arrastrar por la avalancha de críticas que cada día se arrojan sobre su nombre y el de sus amigos, colaboradores y demás, porque más que críticas son piedras en forma de palabras. Las críticas han de basarse en algo más que en insultos porque elabora un sistema que controla. Controlar han controlado todos aquellos que pueden controlar. Las escuchas telefónicas existían antes de que Peter Thiel creara su "Palantir". El espionaje chino, ruso, coreano del norte es tan eficaz como puede serlo el americano. "Yo soy Tú" es algo que tiene y mantiene cualquier competición, enfrentamiento, guerra o como ustedes deseen llamarlo. 

 Así que lo que digo respecto a Peter Thiel no pasan de ser elucubraciones, ni siquiera especulaciones.

Cosa completamente diferente es lo referente al Katechon, al significado del Anticristo, a mis protesta en firme a esa moda actual de criticar, de oscurecer a la Ilustración, de derribar a las catedrales a base de deformar su significado original, y a las posibilidades de compatibilizar (o no) libertad y democracia; de despedazar al hombre en sólo espíritu o en sólo materia a base activar el aceleracionismo, sea quién sea y dónde sea esta activación. 

Todas esas afirmaciones son mías.

Justo es, pues, que me haga responsable de ellas.

Isabel Viñado Gascón

Doy las gracias a todos aquellos que le ofrecen a mi cerebro temas sobre los cuales puede reflexionar.

Una última reflexión: la mayoría de las personas no dejan de hablar de la desaparición del Estado y de que son las empresas occidentales las que van a dirigir el destino de Occidente. 

Al precipicio es adónde se dirige Occidente, concluyen. 

Eso, aseguran, suponiendo que Occidente no se encuentre ya en el abismo.

 ¿Realmente creen todas estas personas que eso de lo que hablan es inevitable?

¿Han escuchado ustedes hablar del “salto de la rana”?

Díganme: en un mundo donde todos quieren y luchan por ser reyes, por poseer el anillo del Poder, ¿creen ustedes, de verdad lo creen, que el Estado va a desaparecer?

¿Conocen ustedes la llave mágica que cualquier Estado posee?

La conocen.

Se llama “expropiación”.

¿Creen ustedes que el Estado expropia a sus ciudadanos y no puede expropiar a sus grandes magnates, a sus grandes empresas y empresarios?

¿Juegan ustedes a ese extraño juego de “Yo soy Tú” y ustedes creen que mientras China es un Estado-Empresa, Occidente va a convertirse en una Empresas-Estado feudal?

!Ja!

¿Creen ustedes que el juego de la inversión es compatible con el juego de “Yo soy Tu”?

En fin...

Admitámoslo: demasiadas frases fórmulas; demasiado escenarios...

 

 

 

 

 

 

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