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viernes, 24 de octubre de 2025

Drama en tres actos

 En realidad, yo no quería escribir este artículo. A decir verdad, he estado esperando todo el día que fueran otros los que lo hicieran. En mi fuero interno sabía, sin embargo, que ni siquiera en el caso de un silencio general rompería yo el mío. Tan bello me parece el silencio en estos momentos.

Pero hete aquí que en la editorial del Handelsblatt del día de hoy Sven Prange escribe lo siguiente: “Warum es gefährlich ist, sich über Merz´Stadtbild-Aussag aufzuregen”. Y prosigue: “Die Debatten im Land määndern von einem Empörungsstrudel zum nächsten. Das Wesentliche gerät dabei aus dem Blick. Derweil werden in anderen Weltregionen Fakten geschaffen.“

“Denn es ist ja so: Wer den Kanzler kennt, weiß, dass er sich allenfalls erklären, aber nicht entschuldigen wird. Wer die Thesen des Kanzlers teilt, wird sich vom Protest dagegen nicht bekehren lassen. Und wer gegen den Kanzler protestiert, wird wegen der ersten beiden Punkte bis auf Achtungserfolge in den sozialen Netzwerken nichts erreichen. (…) Die Frage ist, ob das für ein Land, dessen Wirtschaft seit Quartalen stagniert, dessen Industriearbeitsplätze gerade nicht mehr schrumpfen, sondern wegbrechen, in dem selbst solideste Mittelständler wie Trumpf Millionenverluste schreiben und eine Partei aus ökonomisch nicht sehr solide aufgestellten Russlandverstehen die Umfrage anführt, ein kluger Einsatz von politischen Ressourcen ist.“ (Stadtbild-Debatte. Sven Prange 24.10.2025 13:52 Uhr. Handelsblatt)

Lo que básicamente Sven Prange viene a decir es que la indignación popular no va a arreglar nada, y que hay otros problemas más acuciantes de los que preocuparse.

A mí, este tipo de argumentaciones me ha producido desde el principio de mi vida grandes dolores de estómago; tantos como de cabeza.

Los dolores de estómago tienen un origen emocional. Los de cabeza, me los genera el gap encerrado en el texto.

Si se acepta lo que el sensato y conciliador Prange, hemos de concluir que el niño que grita que el emperador va desnudo sólo puede gritarlo cuando esté seguro de que con ello va a conseguir que el emperador se vista o que se disculpe o que abdique.

¡No me hagan reir! ¡Cualquier niño sabe que antes de gritar que el emperador va desnudo lo primero que tiene que considerar seriamente es si sus piernas son bastante rápidas para a continuación poner pies en polvorosa a tal velocidad que nadie lo pueda atrapar!

Esto, que al parecer desconoce el sensato y conciliador Prange es una realidad real, a la que, sin embargo, cualquier niño de cualquier país y de cualquier tiempo, ha de hacer frente si quiere oponerse a la autoridad despótica de padres, maestros y similares. Lean, por ejemplo, lo que Brecht, y otros muchos autores de diferente tendencia política a la de Brecht, explican sobre los colegios. 

Realmente, señor Prange ¿Cree usted, de verdad alguien lo cree, que es fácil atreverse a decir a la autoridad, a cualquier autoridad de cualquier lugar y tiempo que está equivocada? 

¡Ni los mismísimos consejeros de esa autoridad se atreven! ¿Y usted, periodista, pretende aleccionar a sus lectores? ¿A quién está usted defendiendo con sus palabras? ¿A su canciller, por canciller? ¿al individuo Merz, por individuo? ¿O tal vez a la economía?  Porque es cierto que Wohl-stand conviene a algunos en tanto en cuanto su existencia  gsrantiza a esos algunos, gurús del bien-estar, "su" bien-estar. Estos es: el bien estar y no moverse del lugar y el estado en el que esos algunos se encuentran.

Que Sven Prange ignore la realidad,  que la obvie o que simplemente pretenda disfrazarla me resulta indiferente. Lo que me molesta es que pretenda introducirnos en sus esquemas y convencernos de la racionalidad de unas estructuras que en absoluto lo son, aduciendo unos argumentos que, por muy tranquilamente que estén expuestos, (entendiendo por "tranquilamente" libre de emociones y por libre de emociones absolutamente racionales),  no son más que falacias lógicas. Hora es de recordar que por más que las emociones sean nitroglicerina, no todas las emociones son destructoras y por más que las argumentaciones racionales se construyan desde la frialdad mental, no todas ellas están libres de falacias y de gaps. 

A la hora de gritar la verdad, cualquier hombre adulto sabe a qué se arriesga. ¿Por qué si no creen ustedes que los hombres se agrupan, se alían, se unen o como ustedes quieran llamarle?

Entre una revuelta (o algarabía),  una rebelion y una revolución existen grandes diferencias.  Una revuelta (o algarabía) son incendios puntuales provocados por los inactivos y los vagos de mi lugar para conseguir permanecer echados en la cama, mientras los hombres trabajadores y esforzados se afanan por apagarlos antes de que el fuego se propague.

Una rebelión es la protesta justa y justificada de un grupo maltratado

El fin que toda revolución persigue se basa siempre en un cambio total en el Poder. O si ustedes lo prefieren, en una inversión en el Poder.

Es muy posible que Revuelta, Rebelión y Revolución, sean tres momentos de un mismo proceso o que, justo o no, tiene mucho de destructivo y poco de Reforma.  Pese a ello, una cosa es cierta: en el origen de los orígenes del comienzo de ese proceso,  antes incluso de que el proceso se haya iniciado, siempre existe,  siempre,  siempre,  un niño que, en medio de una multitud de adultos racionales,  se atreve a gritar con toda la fuerza de sus pulmones,  de su laringe y de su alma: "¡El emperador va desnudo!"

Y luego,  claro, ¡ a correr toca!

¿Saben ustedes la cantidad de veces que se castiga a un niño por decir la verdad? ¿por exponer una injusticia manifiesta? ¿Saben ustedes la cantidad de veces que un niño ha de llorar por ser desoído, vituperado y castigado por la autoridad de unos adultos que, por mortales, se equivocan y no se avienen a reconocer su error porque temen perder su autoridad?

 Lo peor: la humillación que ha de sufrir el niño cuando aquellos adultos que defendían lo indefendible parapetados en la autoridad que su posición les otorga (y que han seguido defendiéndo toda su vida con una violencia cada vez más refinada y cruel), se acerquen a él una vez transcurrido el tiempo de castigo encerrado en la soledad de su habitación, emitiendo una voz tranquila, libre de emociones,  le pregunten conciliadores,  con una racionalidad tan dulce en el tono como fría en el corazón y pese a todo, falaz y engañosa: “¿Te ha servido de algo este sofocón? ¿Qué has conseguido con ello? Ay , qué ganas de pasarlo mal. Así lo único que consigues es crear mala atmósfera y darte un sofocón. Te lo digo por tu bien. Venga, sal y cena.”

Hubo un tiempo en que consiguieron que muchos niños callaran.  Por un lado, esos niños, en efecto, tenían otras cosas más importantes de las que ocuparse; por otro, a qué negarlo, todos aquellos infantes buscaban el reconocimiento y la alabanza de esos caracteres. Hubo un tiempo incluso en el que creímos que en efecto era por nuestro bien,  que éramos nosotros los deformados, los que adoleciamos de algún defecto de fabricación que se hacía necesario reparar. Así fue como muchos de esos niños se habituaron a obedecer y a callar. 

A ese silencio le denominaban unos adultos “madurez” y otros “sensatez”. Al día de hoy, yo lo llamo estupidez supina.

El silencio de los corderos ayudó a los pederastas

El silencio de las mujeres ayudó a los Epstein de este mundo.

El silencio de los oprimidos es el que mantiene a las dictaduras.

El silencio de los silenciados atruena en los cementerios.

Mi punto: Es posible que gritar las equivocaciones y las injusticias de los que ejercen la autoridad no sirva de nada; es posible que escribirlo, sin tan ni siquiera gritar, nos obligue a pagar una multa, ir a la cárcel, o qué sé yo. Pero desde luego una cosa es absolutamente segura: el silencio beneficia siempre a esa autoridad que se equivoca además de convertirnos a nosotros en seres débiles y resignados a la aceptación de una autoridad que, justo porque es mortal, se equivoca.

En tiempos en los que se está diciendo a las mujeres que se liberen, que se empoderen, que luchen por sus derechos, se dice a la sociedad que calle cuando su canciller se equivoca al utilizar una expresión que es, a todas luces, una expresión sumamente desafortunada. (Y luego explicaré por qué lo es)

Que esto lo ignore un periodista, me asombra. Que ese periodista, además, se atreva a publicar en la editorial de una prestigiosa revista económica, un artículo imbuido del tono arrogante del que achaca a la indignación del otro, ( la justa indignación del otro, todo hay que decirlo),  la causa del malestar social, me asombra. Que Prange intente apaciguar, “desescalar” es lo que, estoy segura que afirmará Prange en su círculo que él Prange hace, apelando a falsos argumentos que él, Prange, pretende rebozar de racionalidad apoyándose en trasnochados métodos, me causa grandes dolores de cabeza. 

Prange quiere “desescalar”, apaciguar, a base de declarar a ese ciudadano niño, un niño  que no es capaz de pensar correctamente porque tiene un remolino de indignación, Prange quiere desescalar ese remolino de indignación de ese ciudadano al que él, Prange, declara ciudadano niño,  que la autoridad es la autoridad y que contra eso no se puede hacer nada y que además hay cosas más importantes que resolver.

Miro la imagen impresa de ese periodista junto a su artículo. Lo que siento no es enojo. Es una pena infinita. Después de haber vivido en este país tantos años, me atrevería a asegurar que ese periodista reproduce en su artículo lo mismo que sus padres, sus maestros y la autoridad que le rodeaba le decían de niño a él y, claro, también, al indignado de turno, cuando ese indignado de turno estaba situado a juicio de dicha autoridad en un nivel inferior dentro de la escala social. Ese razonamiento se basa en. “Nada de lo que hagas o digas podrá conseguir que te escuchemos. Nada de lo que hagas o digas podrá lograr que aceptemos que estamos equivocados. Mejor cálmate y haz tus deberes para el colegio. Mejor cálmese y vuelva a sus quehaceres, y déjenos a nosotros seguir ejerciendo la autoridad que nuestra posición nos otorga ejercer.”

El periodista repite lo que ha escuchado toda su vida de esa autoridad. Una autoridad que camina desnuda sin ni siquiera percatarse ni desear percatarse.

Ustedes, claro, no saben de qué estoy hablando.

Para explicarlo lo más correctamente posible he de recordarles que cualquier obra de teatro que se precie tiene tres actos: Inicio, desarrollo o nudo y desenlace. 

Primer Acto:

El señor Merz entra en escena e introduce el tema principal de la obra suavemente:

“Stadtbild”

“Bei einem in Brandenburg sagte er am Dienstag, bei der Migration habe seine Regierung viel erreicht und die Zahlen der neuen Asylanträge von August 2024 auf August 2025 um 60 Prozent reduziert. Dann fügte er hinzu. „Aber wir haben natürlich immer im Stadtbild noch dieses Problem und deswegen ist der Bundesinnenminister ja auch dabei, jetzt in sehr großen Umfang auch Rückführen zu ermöglichen und durchzuführen.“ (Citado de Tagesschau 24 live. Standt 17.10.2025 11:38 Uhr. Eine Analyse von Belinda Grasnick)

En español elegante, lo menos que se puede decir de la utilización del término “Stadtbild” por parte del canciller Merz es que se trata de “una expresión sumamente desafortunada”. Básicamente porque “Stadtbild” se refiere a Bild, a Imagen, a apariencia e incluso a foto. Y una expresión semejante, cuando viene del canciller de una nación plural, abre grandes interrogantes. Compréndanme: no se trata de un particular expresando sus ideas en la taberna de Facebook o similares. Se trata del canciller de la Nación.

Seamos sinceros: uno no puede saber quién tiene buenas intenciones y quién no. Consiguientemente, en la vida diaria solemos  atender al consejo de nuestra intuición, y ésta, que no dispone ni de tiempo ni de recursos para desarrollarse adecuadamente, suele, a su vez, regirse por los prejuicios de la imagen que tenemos ante nosotros.  En la obra de Jacinto Benavente, “Los intereses creados”, el sabio criado aconseja a su amo, un noble arruinado, que se desprenda de todos sus bienes excepto de las buenas ropas que tiene. No se equivoca: gracias a las buenas ropas, el noble arruinado consigue crédito, posada y, si la memoria no me falla, incluso un buen matrimonio. Las apariencias de los unos dictan a los otros quienes esos unos son. 

Con la expresión “Stadbild” en el contexto en el que lo estaba diciendo, el canciller abrió la caja de los truenos. No digo, en absoluto, que fuera Merz quien creara la caja. La caja de los truenos estaba. Pero la abrió. Ni siquiera digo que fuera Merz el primero en abrirla. Muchos antes que él la han abierto. Pero cuanto más se abre, peor se cierra. Ése es un problema. El otro: que no es la primera vez que el señor Merz la abre. Lo hizo cuando introdujo la palabra “pachá”, y lo volvió a hacer cuando se quejó de lo llenas que estaban las consultas de los dentistas a causa de los solicitantes de asilo en Alemania. “Auch die Bevölkerung, die werden doch wahnsinnig, die Leute. Wenn die sehen, dass 300.000 Asylbewerber abgelehnt sind, nicht ausreisen, die vollen Leistungen bekommen, die volle Heilfürsorge bekommen. Die sitzen beim Arzt und lassen sich die Zähne neu machen, und die deutschen Bürger nebendran kriegen keine Termine.“ (Citado de Tagesschau 24 live. Stand 28.09. 2023. 15:24 Uhr)

Esto, demagógico a todas luces, lo dijo cuando todavía no era canciller, pero quería serlo. No nos detendremos en ello más de lo necesario. La desafortunada expresión “Stadtbild” , en cambio, la ha proferido siendo ya la máxima autoridad de la República Federal Alemana.

Es desafortunada porque con ella aflora a la luz lo que desde hace décadas, con razón o sin razón,  es vox populi en las calles: Dependiendo del aspecto se sacan mejores o peores notas en el colegio; según el aspecto  a algunos haraganes se les ríen las ocurrencias que inventan para librarse de trabajar y se les alaba el ingenio y la gracia innata que, aceptémoslo, suelen poseer, mientras que otros son calificados como “Pachás”; que es el aspecto el que decide que uno sea mejor o peor atendido en las tiendas; que es en función del aspecto como se decide en la sala de espera del hospital, o de la consulta del médico quién está  realmente enfermo, y quiénes exageran e incluso fingen.

Pero además la expresión "Stadtbild" genera en una gran parte de la población alemana la sensación de que lo que el canciller Merz desea es que ése "Stadtbild" sea una "Familienbild".

No estoy afirmando que esas sean las pretensiones del canciller Merz, ni mucho menos. Estoy afirmando que esos son los miedos, la desconfianza,  la sospecha,  la inquietud que su palabra provoca en una gran parte de la población del país que él,  Merz, en estos momentos gobierna.

Merz debería haber comprendido el motivo real de la irritación de una amplia parte de su población. En vez de enrocarse en sí mismo, sobre sí mismo, deberia haber pensado en la sociedad que no sólo gobierna, sino a la que también sirve. En vez de acudir a ese igualmente trasnochado "ich bin ich", porque ni siquiera un muerto puede afirmar"ich bin ich", puesto que el individuo es un ser siendo, "ein seiendes ich", debería haber reflexionado en las consecuencias de sus palabras. La sociedad alemana no es una extensión de su  salon, de su tradicional "Stube". La sociedad alemana es compleja, plural y diversa. 

¿Algún punto positivo?

En mi opinión, sí.

 Israelíes y Palestinos han estado luchando en el Próximo Oriente. Mientras ellos luchaban allí, aquí en Europa unos europeos tomaban parte por unos y otros europeos por otros. Al final había dos enfrentamientos paralelos: el de los palestinos e israelíes, allí; el de los europeos contra los europeos a causa del enfrentamiento entre los palestinos e israelíes, aquí. 

De repente, la palabra mágica: “Stadtbild”, expresada por boca del canciller Merz, ha traído a todos a la realidad real: judíos, árabes, españoles, griegos, portugueses, italianos, turcos, todos salen en el Stadbild que a tantos molesta e irrita. La diferencia, de repente,  no es entre inmigrantes ilegales e inmigrantes legales; la diferencia no era entre tener un trabajo y no tenerlo; la diferencia no era entre ser un buen ciudadano y ser un mal ciudadano. No.

La cuestión abierta era: ¿Quiénes deben “desaparecer” del “Stadtbild” para que el “Stadtbild” sea el deseado “Stadtbild”, o sea la "Familienbild" ?

Al canciller Merz le hubiera resultado tan fácil apaciguar los ánimos, señor Prange, tan fácil...

Hubiera bastado con que el canciller Merz hubiera dicho: “En el Stadbild de la República Federal alemana caben y son bienvenidos todos aquellos hombres, mujeres y niños que aceptan los principios alemanes y occidentales basados en la pluralidad, en la libertad basada en el respeto, en la tolerancia religiosa, en el diálogo, en el consenso, en la igualdad entre hombres y mujeres. Aquellos emigrantes no alemanes que no acepten estos principios pueden ir haciendo sus maletas. Y es altamente recomendable y aconsejable que el resto de los alemanes que viven en Alemania, empiecen a recordar los principios en los que se asienta esta su nación, nuestra nacion, porque les va a hacer falta.

Pero el canciller Merz calló.

Como si su autoridad fuera suficiente para vestirlo y resguardarlo de la lluvia.

Eso fue el primer acto.

Segundo acto: el nudo.

En vez de ofrecer algún tipo de explicación a tan desafortunada expresión “Stadtbild”, el canciller Merz, avivó los ánimos incendiados con aquella pregunta: “Fragen sie mal Ihre Töchter”.

Y bueno, la nación preguntó a sus hijas. Y las hijas contestaron lo que de las experiencias de sus madres y de las generaciones de mujeres anteriores a sus madres  habían sacado en claro y que básicamente se resume en lo que ya cantó el grupo “Die Ärzte”: "Männer sind Schweine."

¿Qué otra cosa pueden contestar hijas que han visto a sus madres gritando “Me too”? ¿Qué otra cosa pueden contestar hijas que han conocido las perversidades de los Epsteins de este mundo y se van enterando, gota a gota, hasta que niveles ha llegado la sexualización de la mujer? ¿Qué otra cosa pueden contestar las hijas de esas madres que han visto cómo sus madres han aguantado de sus maridos, grandes cargos en grandes empresas nacionales, orgías más propias de emperadores romanos que de nuestro tiempo? Silencio por el foro ¿Qué otra cosa pueden contestar las hijas de esas madres que se quejan de que en las películas occidentales las mujeres occidentales eran expuestas como si fueran poco menos que ninfómanas, ávidas siempre de hombres? ¿Qué otra cosa puede contestar hijas que han visto a sus madres preparar Käse Kuchen todos los Domingos para contentar a su maridito porque si el maridito no estaba contento podía ser que dejara a su esposa por la vecina, más amable o más joven? ¿Qué pueden decir esas hijas de sí mismas que combinan el feminismo que el sistema laboral necesita con una ansiedad tremenda por tener novio, lo cual les obliga a soportar a novios imposibles porque en sociedad no está bien visto tener una determinada edad y no tener pareja? ¿Qué pueden decir esas hijas cuando lo primero que han de vigilar es que en su grupo de amistades no haya ninguno que se dedique a ponerles gota ko en las bebidas sin que ellas lo noten? En fin, las hijas dicen que sí: que los que tienen aspecto árabe, moreno, o como ustedes quieran llamarle, son peligrosos. Pero no más peligrosos que los otros hombres de este mundo.

Eso dicen las hijas de esas madres. Y a continuación esas hijas van a manifestarse porque no desean ser utilizadas por nadie. Ni por el canciller alemán.

No sirve de mucho. No sirve de nada. ¿Prange dixit? 

Lo que el canciller Merz ha conseguido con sus palabras, seguramente sin ni siquiera pretenderlo, seguramente repitiendo lo que es vox populi en su acogedor Stube y por eso convencido de que no iba a pasar nada, el canciller Merz ha declarado la polarización social en función del aspecto occidental/no occidental. Las peluquerías se van a volver a llenar con clientes que quieren teñirse de rubio y en las ópticas va a incrementarse el pedido de lentillas de color verde y azul.

A la polarización Rico/pobre, hombre/mujer, viejo/joven, ilustrado/libertario-comunitarista, occidente/Oriente, energía renovable/ energía atomica, coches eléctricos/coches  de combustion, democracia/dictadura, ateo/religioso, cristiano/musulmán,  se une ahora la polarización mediterráneo/ nórdico.

Y de repente judíos,  palestinos,  turcos, árabes,  españoles,  portugueses, griegos,  italianos e incluso franceses del sur tienen la sensación de que han vivido una ilusión pensando que pueden estar en un Stadtbild cuando en ese Stadt lo que se desea es un Familien Bild.

Y la pregunta peligrosisima que se respira en el ambiente sin que el canciller Merz, parapetado en su autoridad,  en el calor de su Stube, o en ese trasnochado "ich bin ich", no podemos determinarlo, (el canciller no lo explica y nosotros no tenemos el don de la ciencia infusa) parezca percatarse del riesgo de esa pregunta: ¿Han de constituir los pueblos del mediterráneo una fuerza semejante y anterior a la del occidente de los países del norte?

Tercer Acto. Desenlace

Es muy posible que alguien, cercano al canciller, alguien que, desde luego no es Sven Prange, se haya acercado al canciller para alertarle de la pregunta que se está formando en el exterior de su Stube.

Quizás el canciller mismo haya abierto su ventana y haya percibido los negros nubarrones que empiezan a formarse.

El canciller Merz no habla. El canciller Merz lee lo que tiene delante. Y el contenido concretiza lo que él, Merz, quiere significar con „Stadtbild”.

Tarde. A qué negarlo. De haberlo hecho antes hubiera podido ahorrar grandes emociones: heridas, miedos y resentimientos de unos y otros se hubieran apaciguado.

Bundeskanzler Merz hat erstmals seine Stadtbild-Aussage präzisiert: Gemeint seien Einwanderer ohne Aufenthaltsrecht und Arbeit, die sich nicht an Regeln hielten. Deutschland brauche jedoch Zuwanderung für den Arbeitsmart. (Citado „Kontroverse über Äußerungen des Kanzlers. Merz Konkretisiert sein „Stadtbild. 22.10.2025 20:58 Der Spiegel

FIN

REACCIONES DEL PÚBLICO

La publicada y celebrada en los periódicos ha sido que la mayoría está de acuerdo con las palabras de Merz, según ha hecho una encuesta.

Las preguntas bombardean mi cerebro

1.      ¿A qué declaraciones se refieren esas encuestas cuando dicen que están de acuerdo con lo que Merz sostiene? ¿A lo que dijo en el primer acto, lo que preguntó en el segundo, o lo que explicó en el tercer acto?

2.      ¿Si las declaraciones con las que esos encuestados se declaran de acuerdo se refieren a lo que Merz afirmó en el Primer Acto, significa eso que Merz tiene razón o que el racismo de la población alemana es notorio y manifiesto y que, consiguientemente, debe esperarse una victoria del Afd así como una marcha de los conservadores a posiciones más conservadoras?

Pero la pregunta más difícil, la más complicada, es la de que si aceptamos el argumento de Sven Prange según el cual debemos olvidar la indignación y concentrarnos en los problemas actuales de la industria alemana, en la cual incluso las sólidas empresas familiares están sufriendo grandes descalabros y, consiguientemente, están reestructurando la plantilla de personal a base de jubilaciones anticipadas, cierre de puestos de trabajo, etc, Merz esté declarando que se necesita inmigración.  

¿Tiene algo positivo esto`?

Sí.

Esta vez no serán los “mediterráneos” los indignados. 

Esta vez los indignados van a ser los mediterráneos asentados Y los alemanes asentados.  

Ver peligrar los puestos de trabajo y que a alguien le de por decir que se necesita mano de obra del exterior genera grandes tormentas emocionales en el interior.  Tormentas  hipohuracanadas y no únicamente remolinos de indignados, como dice Prange en su artículo. Y ello porque lo que todos los trabajadores europeos en este momento sospechan es que los dueños de las industrias quieren recortar costes abaratando la mano de obra y ello sóloes posible si la oferta de mano de obra es tan numerosa que esa mano de obra está dispuesta a renunciar a sus derechos, siguiendolas consignas de que protestar no sirve de nada y que hay que rendir al máximo para mantener los beneficios de la empresa y con ello el puestode trabajo. La mano de obra sabe que  si consiguen sustituirla a través de robots y de Inteligencia Artificial, lo harán. Esos industriales amenazan incluso con sustituir a los manager. “Und plötzlich werden auch Führungskräfte ersetzbar” Gute Algorithmen beherrschen selbst die Königsdisziplin von Topmanagern. Das reizt Unternehmen zu radikalen Sparmaßnahmen an. Eine Kombination von zwei Kompetenzen dürfte überleben.“ (Citado de Handelsblatt. Milena Merten, Franziska Telser, Claudia Obmann und Christoff Kerkmann 24.10.2025 9:27 Uhr aktualisiert)

A ver qué se le ocurre esta vez al conciliador desescalador Sven Prange. Porque lo curioso es que ese artículo ha aparecido en el Handelsblatt de hoy, igual que su editorial.

Y si todo esto sucede, puede que incluso antes de que ésto suceda, quien tendrá que hacer frente a la situación que se generará en la sociedad no serán esos industriales.  Será el canciller!

Esos industriales que están seguros de formar parte del "Stadtbild" son los que abandonan Alemania para dar las lentejas a otros países, cocinar las lentejas a otros países. Y después de que esos países las han envasado,  van esos industriales alemanes que se las dan de listos y compran a esos países las lentejas. Lentejas alemanas, cocinadas por alemanes,  que los alemanes compran a otros países porque esos países tienen el derecho de propiedad porque los alemanes  el resto de los europeos han cocinado en su territorio y porque ellos las han envasado.  Y a eso se le ha llamado "win-win" y "Wandel durch Handel" y yo qué sé cuántas fórmulas racionales repletas de gaps más. 

Y cuando finalmente esos industriales observan cómo desaparecen sus beneficios,  sus lentejas y sus cocineros,  piden ayuda a papá Estado porque mamá patria está inmersa en una crisis de identidad. 

No sé si alguien va a comprenderme en el justo sentido de mis palabras.

La sociedad europea no soporta más polarizaciones, más malabarismos retóricos, mas juegos de poder, más fórmulas de marketing, más cancelaciones, más sentimientos laico-religiosos de culpabilidad por creer que lo suyo es un defecto de fabricación o de laboratorio. Las sociedades europeas no soportan más esa idea de que el que está enfermo lo está por su culpa o por Karma. Y tampoco quieren estar decidiendo constantemente entre calidad /cantidad, que es otra polarización.

Lo que las sociedades europeas anhelan es sobriedad. Nüchternheit 

Las sociedades europeas no soportan más una discusión sobre emigrantes sí o emigrantes no. Eso fue hace diez años, cuando mafias, intereses económicos, despertaban el sentido de la culpabilidad por crímenes que ninguno de nuestra generación había cometido. Pero ese tiempo es tiempo pasado. 

El tiempo presente es un tiempo de profunda crisis.  Y la crisis exige resolver cómo pueden cohesionarse las sociedades humanas sin que las guerras de allí provoquen guerras paralelas entre los ciudadanos de aquí.

El tiempo presente y la crisis en la que está sumido exige resolver cómo pueden cohesionarse sociedades plurales y diversas como son las sociedades europeas en este momento.

El tiempo presente y las sociedades europeas permiten resolver el problema de la inmigración ilegal, sacándola fuera del país; permite resolver el problema de la inmigración que delinque, expulsando a los criminales fuera del país. 

Pero lo que el tiempo presente exige es saber cómo se va a resolvere la cuestión de una sociedad polarizada en tantas polarizaciiones distintas. Cada una de esas polarizaciones es una gotera en el tejado.  Y yo, permítanme que  exprese mi humilde, pero firme opinión, no creo que se logre ni con los principios comunitaristas ni con los libertarios, sino con los principios ilustrados: Montesquieu,  Lessing.

Lo que el tiempo presente pide a gritos es que se resuelva el estado de miseria de la educación en lugares donde la inmigración es mínima por no decir inexistente, cómo se puede resolver que niños alemanes hijos, nietos y bisnietos de alemanes no dominan su idioma y por qué muchos de la élite alemana juran y perjuran que prefieren hablar en inglés que en alemán.

El tiempo presente exige resolver quién y quiénes se va a hacer cargo de la crianza y educación de esos niños cuyos padres y madres están todo el día trabajando porque la tónica imperante en las empresas es la de que esos padres y esas madres estén allí, en la empresa, seis días a la semana durante diez horas al día. Eso es al menos lo que se está planteando, después de haber estado durante diez años predicando la necesidad de equilibrio entre vida familiar y profesional y blablaba… Papá y mamá tienen que trabajar más, sí. Pero no porque haya más trabajo, que ya nos ha quedado claro que no lo hay. Tienen que trabajar más porque las empresas quieren contratar menos trabajadores. Y los que quedan, si quieren quedarse, han de pasar por la rueda. ¿La del karma? ¡No, hombre! ¡La rueda del sistema!

Algo falla una y otra vez: En cada declaración de intenciones,  en cada expresión de la autoridad  falta la alusión a los principios occidentales

No me pregunten por qué faltan.

Mi miedo: que para muchos se hayan convertido en los mismo que muchos se empeñan en que sea Europa: en un constructo.

No necesitamos héroes.

No necesitamos constructos.

No necesitamos declaraciones.

Ni siquiera explicaciones.

Lo único que precisamos es una sociedad cohesionada hasta el punto de poder construir juntos un modelo social que, con más pan o menos pan, permita el diálogo entre los distintos grupos.

No es la pobreza material lo que asusta a los europeos.

Es la miseria moral, intelectual y espiritual en todas las dimensiones cuánticas y en todos los mundos paralelos que se nos presentan.

Isabel Viñado Gascón

Me da igual que este artículo no sirva de nada.

Hay una mosca pesada que no me deja concentrarme.  Escribir, pese a ese moscardón, es mi mayor satisfacción. Tan simple soy.

lunes, 13 de octubre de 2025

Que Dios bendiga a todos aquellos que construyen la paz

 

Ustedes ya lo saben: escribo para ordenar mis ideas y escribo a la velocidad del pensamiento. Eso implica tanto un gran esfuerzo personal como una enorme indiferencia hacia el número de lectores que mis blogs puedan tener. No intento adoctrinar, no intento asentar ningún principio. De ahí que unas veces los titule “idas y venidas”, otras veces “la energía errante” y algunas, como el blog en el que ustedes acaban de entrar, “la estrella de la bruja ciega”. Con ello quiero decir que incluso una vieja bruja, que no ve, puede ser iluminada con la luz de la estrella, con la luz del Espíritu verdadero. Es posible que para muchos esto sea una contradicción en sus términos, convencidos como están de que todas las brujas son, por definición, perversos seres compinchados con el mismísimo diablo.

No es el caso. Muchas de esas “brujas” fueron en su momento mujeres independientes que deseaban bien adentrarse en el estudio científico, bien en el político. Otras fueron parias de una sociedad mercantilista que dirigía su odio hacia mujeres pobres como ellas, sin familia, sin protección, diferentes quizás desde su nacimiento por su tendencia a la soledad o, sencillamente, por atreverse a vivir según sus propias convicciones y no según los dictados de las correcciones dictadas por la sociedad. En nuestros tiempos, las veces en las que he escuchado llamar “bruja” a alguien, entre las cuales yo me cuento, ha sido gritado por hombres mediocres que pretendían pasar por respetables vecinos cuando no eran más que aprendices de tiranos. Díganme: ¿Cómo respetar a un aprendiz de tirano cuando se ha tenido como maestra a una absoluta dictadora? ¿Cómo doblegarse a un aprendiz a tirano cuando una ha gritado, ¡y cómo ha gritado!, un libre discurso ante un tribunal de tiranas absolutas, y esas tiranas absolutas no han conseguido someterla porque esa bruja ha sabido huir a tiempo para seguir viviendo según sus principios? 

Hora es de admitirlo. En la mayor parte de las ocasiones, cuando  un hombre grita bruja a una mujer, es porque otra mujer u otras mujeres la han sentenciado previamente al ostracismo social. 

Si quiere sobrevivir, a la condenada no le queda más remedio que huir.

No subestimen a aquellas mujeres y hombres que huyen. Alaben mejor su valentía. Huir significa dejar atrás todo lo que se conoce sin saber lo que uno va a encontrar a continuación. La experiencia me ha mostrado que cuando una mujer, (o un hombre), se decide a escapar es porque previamente ya ha intentado todo lo que estaba en sus manos para adaptarse a los requisitos de esos tiranos y tiranas que juegan con el “deber ser” y la “buena voluntad” y “el bien común” y con “los principios cristianos del dar y del perdonar”, etc. Pero cuando esa mujer intenta una y otra vez seguir esos dictados considerados como “lo bueno” hasta quedar extenuada, sin que su trabajo haya dado otro fruto que el ser insultada con el apelativo de “tonta, fea, mala”,  tarde o temprano comprende que se ha generado una dinámica tóxica en la que unos mandan y otros han de obedecer siguiendo la máxima “hágase tu voluntad” que aquellos que mandan han birlado a la esfera divina para depositarla en su propia esfera profana invistiéndose además con el Poder suficiente para decidir quién es la buena y quién es la mala. Cuando además esa mujer (u hombre) comprende que a ella (o a él) le ha sido asignado el rol de “mala” y que haga lo que haga y se esfuerce lo que se esfuerce, a lo más a lo que puede aspirar es a ser la hipócrita del lugar, la huida es lo más sabio que una (o uno) puede hacer. 

Mi consejo: huyan solas y huyan allí donde sea  imposible establecer cualquier atisbo de unión entre el lugar del que escaparon y el nuevo sitio al que llegan. Es un consejo sabio. En el caso de que haya un resquicio por donde el pasado pueda aparecer, en el caso en el que ustedes, una vez restablecido de las heridas sufridas, deseen reconciliarse con el pasado y regresen con el optimismo que infiere los logros conseguidos en el nuevo enclave de su existencia, el castigo que ustedes recibirán será implacable: la dinámica volverá a repetirse y ustedes no tendrán una generación de tiranas a la que hacer frente. Tendrán tres: La del pasado, la del presente y la de los descendientes.

Estas entradas son mi legado a todas esas mujeres individuales y por individuales libres. Individuales y libres, y por individuales y libres, condenadas en la mayor parte de las ocasiones a sostener un discurso incomunicable, que únicamente puede ser entendido por ellas, justo porque la perspectiva tan individual como libre de la que parten las sitúa en posiciones nunca antes consideradas y, consiguientemente, sus congéneres, como siempre pasa, han de habituarse a lo nuevo.  

Mi tesis es que todas las verdaderas brujas, absolutamente todas, fueron libertarias. Lo he dicho en ocasiones anteriores, lo repito ahora: un cónclave de brujas, un aquelarre, es una contradicción en sus términos. Nada, por tanto, de ataduras con el diablo. La mayoría de ellas tuvieron una estrella que las dirigía a las mansiones de Dios según la máxima: Muchas moradas tiene la casa de mi Padre. La mayoría de ellas se mantuvieron firmes en sus convicciones porque creían más en el verdadero Dios que en un dios creado a imagen y semejanza de los corazones ciegos de sus congéneres.

En cuanto a los satanistas y satanistas, - que haberlos haylos -, ¡qué decir de ellos! Persiguen lo que la mayoría de los grupos que aspiran al Poder  persiguen cuando todavía no lo tienen: la sustitución del que se sienta en el Trono.

A decir verdad, no sé por qué les cuento esto. Podría ser más estructurada en mi relato. Pero, francamente, me faltan las fuerzas. Hay demasiados asuntos que tengo que tratar. Demasiados. Así que prefiero empezar con algo que no tiene relación con nada de aquello de lo que deseo hablar. Como si retrasando el inicio de aquello a lo que me he obligado, fuera más fácil abordar el camino. No lo es. El retraso no ayuda. Hablar de otros temas distintos de los que tenemos en mente no ayuda.

Comencemos pues.

El libro escrito por Karp ¿recuerdan? Pues bien: seguí leyéndolo. Resulta interesante observar cómo la historia de una determinada época de un país concreto: la de los Estados Unidos es observada de manera tan distinta por unos como por otros. Mi primera intención fue intentar comprender a Karp desde los puntos en comunes que, a pesar de nuestras vidas tan diferentes, nos unen. Dos consideraciones me han impedido seguir ocupándome de su obra. La primera, que por mucho que tuviéramos un par de puntos en común (como es la generación a la que pertenecemos y nuestros estudios de filosofía), nuestra visión de la historia de los últimos cincuenta años era muy distinta. No me refiero al punto de vista ideológico porque no llegué a adentrarme en ese terreno; me refiero a la historia en sí. Él responsabiliza a Silicon Valley, al materialismo que por lo visto ha caracterizado todo este tiempo a Silicon Valley. Yo no responsabilizo a nadie. El hombre no es ni demonio ni ángel. El hombre es un ser que se deslumbra por lo nuevo y por aquello que pueda proporcionarle comodidad y dinero. Explicar a Karp todo esto me parecía tan arrogante por mi parte, como innecesario para él, puesto que -seamos claros – él ya lo sabe. El segundo obstáculo que me decidió a detener mis reflexiones sobre la obra de Karp, fue la cita que él, Karp, introduce de un compatriota mío: un sociólogo llamado Manuel Castells Olivan. “As Manuel Castells Oliván, a Spanish socioligist, has written, “Elites are cosmopolitan, people are local.” The instinct of this generation of technology founders and programmers was to avoid forgoing paths, taking sides, alienating anybody. This cult of optionality, however, has been crippling, constraining the development of young minds and condemning them to a sort of perpetually preparation for a battle they may never fight. The future belongs to those who scuttle the ships. The ubiquitous off-ramps and backup plans among the current generation, and instinct to burnish the rough edges off of one´s opinions, stand in opposition to throwing oneself into an endeavor with the abandon, nearly reckless, that is required to succeed, or at least fail in a sufficiently substantial way that provokes development.” (Pg. 73. Alexander C. Karp and Nicholas W. Zamiska. “The technological Republic Hard power, Soft Belief and the Future of the West” The Bodley Head London. Penguin Random House. UK. 2025)

He aquí la traducción realizada a partir de la traducción de Gtp. He afinado un par de giros y he cambiado el término “abandono”, que utilizaba Gtp, por el de “dejarse caer”, que me parece que describe mejor la idea del autor.  

"Como ha escrito Manuel Castells Oliván, un sociólogo español, 'Las élites son cosmopolitas, la gente es local.' El instinto de esta generación de fundadores de tecnología y programadores fue la de evitar tomar caminos definitivos, tomar partido o alienar a alguien. Sin embargo, este culto a la opcionalidad ha sido paralizante, limitando el desarrollo de las mentes jóvenes y condenándolas a una especie de preparación perpetua para una batalla a la que tal vez nunca hayan de enfrentarse. El futuro pertenece a aquellos que hunden los barcos. Las rampas de salida y los planes de respaldo omnipresentes entre la generación actual, y el instinto de suavizar los bordes ásperos de las opiniones de uno, se oponen a lanzarse a un esfuerzo con dejarse caer, casi imprudente, que se requiere para tener éxito, o al menos fracasar de una manera lo suficientemente sustancial como para provocar desarrollo."

He recurrido a la traducción de la omnipresente Inteligencia Artificial para que me ayude. La omnipresente Inteligencia Artificial me ha ayudado. Tres eran las preguntas a las que tuve que enfrentarme.

1)      ¿Qué relación tiene la cita de Manuel Castells Oliván, con lo que Karp escribe a continuación?

2)      ¿Qué significa que los jóvenes hacen un culto a la opcionalidad y se oponen a tomar un camino definitivo?

3)      ¿Qué relación tiene Hernán Cortés y su gesto legendario de quemar barcos con un mundo de opciones abiertas?

Intentaré responder a ellas.

1.

1¿¿Qué relación tiene la cita de Manuel Castells Oliván, con lo que Karp escribe a continuación?

Respuesta: Sigo sin saberlo.

Lo confieso: la cita de Manuel Castells Oliván provocó grandes carcajadas en mí. ¡Acabáramos!, grité mientras removía la sopa en el caldero ¡un español diferenciando entre élites cosmopolitas y pueblo local! Tiene su gracia. Porque es necesario apuntar que no se trata de un español de mi edad sino de un español de la edad de mi padre, lo que significa que vivió en la España de “Santiago y cierra España”, en la España de “que inventen ellos”, en la España de Franco. Schopenhauer eligió al aragonés Gracián, aragonés que decía lo mismo que decía mi bisabuelo; de ahí que considere que Schopenhauer cometió un error profesándo su admiración a un común patriarca que, además de escucharse a sí mismo cuando habla y de obligar a los demás a que le escuchen y le obedezcan, escribe. Carl Schmitt abordó la obra de Donoso Cortés, que en España es conocido únicamente en selectos círculos. Tampoco llegó mucho más lejos que su compatriota Schopenhauer. Donoso Cortés es más joven que Gracián,  pero, de conocerse, habrían descubierto lo cercanas que eran sus respectivas representaciones del mundo. Por su parte, Karp ha elegido a otro español al que citar en su obra:  un sociólogo llamado Manuel Castells Olivan del que conozco lo que de él aparece en Wikipedia. Lo que, no obstante, provocó mi carcajada fue no sólo que esa cita proviniera de un español del siglo XX, sino de la absoluta falsedad de la tesis de Manuel Castells Oliván. La élite ¿cosmopolita? ¡Déjenme reír! ¡Cosmopolita la élite! Ja, ja, ja, ja.  Definan cosmopolita y definan élite. Quizás llegaremos a algún sitio. Ja, ja. Ja. Es posible que una determinada élite hable varios idiomas a la perfección; es posible, incluso, que haya vivido en el extranjero durante años. ¿Creen ustedes, realmente lo creen, que ello les convierte en cosmopolitas? ¡Ja!

Por cuestiones que no vienen al caso, he vivido en Bruselas, en Nueva Delhi, en Peking , amén de ciudades españolas y alemanas varias durante años. Eso sin olvidar las vacaciones anuales en Francia. ¡Oh! Lo confieso: allá donde quiera que vaya, la soledad viene conmigo. Pero créanme: soledad no significa aislamiento. Unas veces porque la gente más variada aporrea a mi puerta y no me queda más remedio que dejar mis asuntos para ocuparme del ruido ensordecedor que sus nudillos hacen en mi puerta; otras veces porque la plaza del mercado se me antoja demasiado interesante como para ausentarse, una – que soy yo – siempre termina lanzándose al mundanal bullicio.

Pues bien, sin entrar a considerar la población autóctona ni los regímenes políticos, sólo diré que los cosmopolitas que a lo largo de mi vida he encontrado han sido sumamente escasos. Los hombres de negocios pueden ser todo lo élite que ustedes quieran, pero sus pretensiones son locales y bien locales: el beneficio propio, primero; y el de la empresa, después. Cosmopolitismo ninguno; excepto el de que los negocios se extienden territorialmente mucho más que el de su primo el del pueblo. Ese pueblo al que el cosmopolita corre a pasar sus vacaciones año tras año. Muchos creen que es para presumir de hombre de mundo. No. Lo hace para sentir que pertenece a algún sitio de este mundo. ¿O es que ustedes no han escuchado nunca hablar del destierro al que condenan las familias de esos "hombres de mundo" a los "hombre de mundo" cuando no se avienen a los deseos y exigencias de esas familias que utilizan el amor como chantaje y y la posibilidad de rechazo y exclusión como amenaza y presión? ¿Es que no saben lo duro que es aceptar el destierro al que es sometido el hombre de mundo cuando atenta contra la autoridad de los caciques del pueblo? ¿Por qué creen ustedes que los hombres de mundo son tan generosos con su pueblo cuando van a su pueblo? ¡Para que no los destierren los de su pueblo, hombre de Dios!

Así que no entiendo cómo es posible que todavía haya alguien en este Planeta capaz de creer que hay cosmopolitas, (la élite), y locales, (la gente), y alguien dispuesto incluso a citarlos. Según lo que yo he acertado a vislumbrar yo diría más bien que una de dos: u hoy en día en los negocios más importantes sólo hay gente y la élite está escondida en el cosmopolitismo, - que, por cierto,  también ha desaparecido -, o hemos de aceptar que la gente, o el pueblo, porque resulta sumamente difícil traducir “people” en este caso, es, a veces, mucho más cosmopolita que la élite porque conservan sueños de viajes y aventuras que esa élite ha transformado en simples negocios globales realizados a golpe de jet lag.

Ni siquiera en las universidades y en los ambientes académicos se respira el tan aclamado cosmopolitismo propio, según Manuel Castells Oliván asegura, de la élite.  

Repito: o bien élite y cosmopolitismo han desaparecido por arte de magia desde que Manuel Castells Olivan escribiera lo que escribió o bien mis observaciones son ciertas y élite y cosmopolitismo son dos entes diferentes,  por no decir antagónicos. 

2.

2.   ¿A qué se refiere Karp cuando afirma: “The ubiquitous off-ramps and backup plans among the current generation, and instinct to burnish the rough edges off of one´s opinions, stand in opposition to throwing oneself into an endeavor with the abandon, nearly reckless, that is required to succeed, or at least fail in a sufficiently substantial way that provokes development.”? ¿Qué significa que los jóvenes hacen un culto a la opcionalidad y se oponen a tomar un camino definitivo?

Respuesta: Las palabras de Karp admiten muchas interpretaciones diferentes.

Quizás Karp aluda al peligro de que los muchachos jóvenes se conviertan en modernos “Burros de Buridán”, tan indecisos e inseguros de que una elección los determine, los defina, que prefieran quedarse en el suspense ante la elección. Así pues  su no-elección mostraría su oposición a "ser siendo",  puesto que ese "siendo" exige elegir y la elección define.

Ésta, sin embargo,  no puede ser la explicación correcta puesto que, como es sabido,  la no- elección es ya una elección. 

Otra interpretación podría ser considersr que el joven actual es un kafkiano que se encuentra ante muchas puertas, ninguna de las cuales desea atravesar porque ello significaría que no podría atravesar las otras. Igual que esos niños que tardan horas en decidirse a elegir un sabor de helado porque entonces ya no puede probar los otros sabores.

¿Pero es realmente el miedo a que después de haber elegido una puerta, un sabor de helado, ya no puedan atravesar  el resto de las puertas que ante ellos se alzan, probar los otros sabores lo que  impide a los jóvenes elegir con convencimiento y de manera decidida? ¿Es verdaderamente el miedo a definirse,  a determinarse a través de la elección, lo que paraliza a esos jóvenes?

 El párrafo de Karp plantea también otra interpretación: la de no querer enfrentamientos, la de querer siempre limar asperezas en el discurso.

¿Es esta actitud el culto a la opcionalidad a la que se refiere Karp? ¿ Es esto lo que, según Karp, los prepara constantemente a una batalla en la cual no habrán de enfrentarse? (Confieso que cuando leí esta frase recordé la obra de Dino Buzzati “El desierto de los tártaros”. Ustedes ya conocen mis estructuras.)

Díganme: ¿es que se ha educado a esos jóvenes de otra manera? Y no me refiero simplemente a la cuestión laboral; me refiero también a la cuestión sentimental. ¿Cuántos joven actuales osan desafiar a las estadísticas prometiendo un amor en construcción para toda la vida, hasta que la muerte les separe? Muy pocos. La mayoría dice “hasta que el amor dure”, danto con ello por sentado que el amor es una construcción que se acaba tarde o temprano. Hay incluso quienes determinan que van a vivir un siglo y que por tanto cada veinticinco años se hace necesario un cambio de pareja. Y las sacrosantas feministas ideológicas lo aceptan a pesar de que desde un punto de vista masculino un cambio de pareja significa una pareja más joven y desde el punto de vista femenino un cambio de pareja en la edad en la que las canas comienzan a aflorar significa la soledad social y la indiferencia de sus retoños, sin nombrar la precariedad económica en una granparte de los casos. Las feministas ideológicas callan. En el fondo incluso lo aplauden.  Nada de matrimonios.  Nada de hijos. Nada de compromisos eternos. Es el sistema lo que cuenta.  A veces piensoque esas feministas ideológicasson las nuevas monjas que ofrecen toda su vida a un solo Dios: el sistema. Yo no tendria nada en contra de esta decisión si dicha decisión fuera libre e individual.  Pero del mismo modo que antiguamente muchas mujeres eligieron el convento por causas ajenas a sus creencias religiosas, muchas feministas ideológicas se afilian al feminismo  ideológico por razones que no tienen nada que ver con el feminismo. 

Arriba como Abajo.  En un mundo interconectado como el nuestro, la frontera que separa el mundo privado del mundo laboral ha desaparecido. Si la infidelidad y el abandono son habituales en las vidas privadas, en las relaciones profesionales no lo son menos. Y no me refiero al engaño entre compañeros,  que también.  Me refiero a la traición que se comete en la relación entre el trabajador y su propio trabajo.  Me refiero a las Start Up, sí.

¿Qué me dicen ustedes de las empresas que fundan, se crean, se ponenen pie sólo para ser vendidas en cuanto generan beneficios? Hacen como hacen las llamadas "madres de alquiler"con los hijos que paren con el material genético de unos terceros: en cuanto consiguen darles a luz en buen funcionamiento, venden a esas criaturas recién nacidas y saludables. En el cada de las Start Up el material genético de terceros sin las subvenciones y donaciones pecuniarias que han recibido del exterior. 

Se ve en todo ello que acabo de describir una gran decisión. En efecto: la de hacer dinero, cuanto más mejor, vendiendo al mejor postor a nuestro propio hijo: el negocio que hemos levantado con el sudor de nuestras frentes. Muy consistente, en efecto, aquello que hemos enseñado a nuestros hijos y enseñaremosa nuestros nietos. 

Admitámoslo: las plataformas en las que conocer personas diferentes han aumentado, porque conformarse con lo que uno tiene es de aburridos. Y lo es porque frases fórmulas de “sal de tu zona de confort y explora el mundo” han bombardeado a todos esos jóvenes. Igual que les ha traspasado el cerebro ese “no te conformes, pide más, consigue más”. En la nubilosa de los tiempos creo incluso escuchar algunas exhortaciones del tipo “No pidas. Sírvete”, o algo por el estilo. En definitiva: era cuestión de alargar la mano y alcanzar lo deseado sin esfuerzo.

El principal problema en estos instantes no es culto a la opcionalidad 

 La cuestión es que es un constante elegir, tirar, volver a tirar, volver a elegir.  Pero seamos sinceros: ¿qué podemos esperar de una cultura basada en "usar y tirar" y en las que términos como "mantener" , "reciclar", "medio ambiente", son únicamente términos económicos para fundar nuevas empresas que por "socialmente adecuadas" obtendrán más clientes o presupuestos de los programas políticos para obtener más votos?

La cuestión es la de siempre: qué fue antes ¿el huevo o la gallina?

No podemos educar a los jóvenes en el culto a la opcionalidad y luego recriminarles que no se comprometen con nada. No podemos educar a los jóvenes en el amor al dinero para acto seguido criticar su materialismo.  No podemos justificar que el padre de 70 años abandone a su mujer de 69 por una mujer de 50 y después acusarles de su egoísmo emocional en las relaciones humanas. 

Reconozcámoslo: la historia,  repetida hasta el cansancio por los medios de comunicación, según la cual las crisis sirven para crecer es cierta siempre y cuando nosotros seamos más fuertes que el pesimismo. 

Del mismo modo, el optimismo de los que aseguran que “a río revuelto, ganancia de pescadores”, sólo puede tomarse en serio si el río lleva peces. En otro caso no hay optimismo que valga.

Lo que pretendo decir con ello es que es posible que Karp tenga razón y que durante un tiempo, especialmente en nuestra generación, la suya y la mía,  haya existido un culto a la opcionalidad.  Es también altamente probable que los jóvenes estén imbuidos de ese espíritu basado en el culto a la opción. 

Pero no nos engañemos: ese alegre y despreocupado culto a la opcionalidad ha cambiado y se ha transformado sin que nosotros, la generación "for ever young", lo hayamos notado. 

La generación actual de jóvenes se resiste a elegir. De repente se muestran incluso de acuerdo con matrimonios concertados. Lo que ello muestra es que esos jóvenes, lejos de profesar un culto a la opcionalidad  sienten, en realidad, un enfermizo vértigo ante el hecho de estar obligados a elegir entre tantas posibilidades abiertas.

Brevemente: No es culto a la opcionalidad. 

Es inseguridad, miedo, e incluso terror.

Después explicaremos a qué se debe este fenómeno. 

No es que yo no haya reflexionado acerca del peligro de las innumerables posibilidades abiertas y lo que ello implica. Vivimos en un mundo del que se nos asegura que el gato de Schrödinger está vivo y muerto, que el universo es cuántico, compuesto por mundos paralelos y dimensiones múltiples. ¿Cómo no vamos a enfrentarnos a la cuestión de la elección y de los riesgos que ello conlleva antes de elegir?

La cuestión de elegir entre tantas elecciones supone un acto de valentía y exige pensar con una seriedad rotunda. Pero es que además cada elección abre a su vez nuevas posibilidades y nuevas opciones ante las que hay que tomar nuevamente un camino.

 Por eso, en mi opinión, lo que impide a los tiernos jóvenes tomar una decisión no es una existencia ilimitada de posibilidades abiertas ni un culto a la elección.. Creo, realmente lo creo, que lo que hoy en día paraliza a esos jóvenes es:

1) el hecho de que la sociedad actual les obliga a tomar una decisión correcta, libre de error.

 2) el hecho de que cada elección trae consigo nuevas disyuntivas, nuevas elecciones que exigen una decisión libre de fallos. Admitámoslo: los jóvenes actuales están tan atemorizados por cometer un error, que son incapaces de tomar una elección serio y firme. En general, cualquier elección representa más un “vamos a ver cómo consigo nadar sin mojarme”, que un convencimiento real. Y esto porque saben que si cometen un error las consecuencias que pagarán serán las más duras. Si ustedes no lo sabían, mi piel de bruja puede confirmarlo. Ser individual y libre es un lujo que no todos pueden permitirse ni todos están dispuestos a pagar. Culpable de ello es la educación perfeccionista que les hemos inculcado. Convendrán conmigo en que los lemas: “Mata el ego” - “Cada uno de nosotros es un dios, cada uno de nosotros es una chispa divina”, son difícilmente compatibles. Lo que ahora se practica en cada elección es una batalla contra el error, porque el error significa la caída absoluta desde el plano astral "chispa divina" al plano terráqueo "mata el ego" (antes de que los otros te lo maten a base de niguneos, desprecio, deformaciones, difamaciones, proyecciones,  red flags y similares. 

Resumiendo: Un fallo, un simple fallo en la elección, significa la muerta absoluta del joven que elige. En una situación así, comprendo que muchos jóvenes sientan un miedo atroz, un vértigo pavoroso a la elección que se les presenta. Pero no porque deseen mantener muchas posibilidades abiertas, al menos no únicamente por eso, sino por lo que el riesgo personal y social que conlleva la elección. 

Como ya he dicho en líneas anteriores: no me cabe duda de que en los tiempos de Karp y el mío mismo, cuando ambos fuimos jóvenes, la actitud fuera distinta. No lo pongo en duda. Pero aceptemos la realidad real:  nuestros tiempos pertenecen al tiempo cuántico del ayer.

En los tiempos cuánticos de ese ayer que fue y es nuestro,  el mundose estaba abriendo,  se estaba expandiendoy al mismo tiempo, se estaba uniendo y uniformizando por la comunicación y el comercio.

En los tiempos cuánticos del hoy que es cada vez menos nuestro y más suyo, el mundo se divide, se cierra, se empequeñece, asfixia. Las nubes son oscuras.

 ¿Han visto ustedes esas películas que se llaman “Escape” o algo así? Un error en la elección y mueren. ¿Por qué eligen los protagonistas de dichos filmes? Por la sencilla razón de que si no eligen, también mueren. Así que han de reaccionar rápido, con mucha inseguridad, sin apenas tiempo para pensar. Y todo eso ¿para qué? Para seguir vivo. 

¿Qué significa seguir vivo hoy en día? Seguir dentro del sistema. Ni más ni menos. ¿Por qué los sé? ¡Vamos, soy una bruja ciega con una estrella! Por definición estoy fuera del sistema y, consiguientemente, también fuera del anti-sistema. O lo que es lo mismo: no pertenezco al mundo del Ser. Pero tampoco al mundo del No-Ser del vampiro. Ni siquiera estoy en el Mundo Intermedio del Ser que No es: aquellos Seres que un día fueron pero que ya no son pero que quieren llegar al Ser. No me pregunten qué soy. Incluso mi mejor amiga a la que conozco desde mi juventud universitaria, Carlota hada, transformada en hada-sistema después de tantas décadas unida a un hombre que únicamente se preocupa por sus negocios, me confesó que muchas veces se preguntaba cuál era el sentido de mi existencia. A lo cual no me cupo más remedio que contestarle con el humor socarrón que me caracteriza aquello de: eso lo determina el gran Dios y no tú. Supongo que es para hadas-sistema por lo que la existencia de Dios se convierte en imprescindible para personas como yo. ¿No creen ustedes?

Seamos claros: los jóvenes de hoy en día están luchando por seguir vivos en el sistema y saben que no pueden permitirse un fallo. Esto es lo que complica tanto su elección. ¿Y qué hacen para superar tantos miedos? Pues se arriesgan en deportes extremos, al tiempo que juegan a Escape room unos y a la ruleta rusa, otros.

3) Por otro lado, esos jóvenes se enfrentan igualmente al peligro de que al elegir se cierre, se borre, cualquier posible salida, escape, huida o como ustedes quieran llamarle.

Conclusión:

No creo que sea el culto a la opcionalidad, ni siquiera el culto a lo cuántico, ni siquiera el miedo a definirse, lo que asuste a los jóvenes.

Tampoco creo que sea la falta de convicción lo que les impide elegir.

Ni siquiera la innumerable cantidad de opciones a las que han de atender.

Lo que les impide lanzarse con toda la fuerza de su joven alma es, sencillamente, el miedo al fracaso. El miedo a no poder entrar en el sistema. El miedo a no permanecer dentro de él. El miedo a morir, tanto si mueren por un fallo cometido dentro del sistema a causa de un error en la elección, como si mueren como consecuencia de no haber entrado en el sistema a causa, igualmente, de un error en la elección.

3.

3.     ¿Qué relación tiene Hernán Cortés y su gesto legendario de quemar barcos con un mundo de opciones abiertas?

Respuesta: Personalmente creo que ninguno o muy poco. Incluso en el supuesto caso de que Hernán Cortés quemara sus barcos, les aseguro que no lo hizo lanzándose al grito de “Victoria o Muerte”, sino a otro existencialmente mucho más radical: “Vida o Muerte”.

Cuando lean ustedes las vidas de los llamados “conquistadores”, pregúntense ustedes por qué se fueron a descubrir un mundo nuevo. ¿Creen ustedes que fue por el amor al esfuerzo? ¿Por el amor a la aventura? ¿Por el cosmopolitismo que ardía en sus almas? Creen mal.

Admitámoslo: Esfuerzo conlleva incluso algo tan simple como levantarse y cumplir con el cotidiano deber. La aventura está impresa en el vivir. Las guerras, los negocios y el azar, nos saludan en cada esquina. Pizarro era extremeño, igual que Hernán Cortés. Ninguno de ellos sabía lo que era el mar; posiblemente ambos desconocían la aventura. Sí, en cambio, las desventuras. Pizarro era hijo ilegítimo, no sabía ni leer ni escribir y trabajaba en los campos. Ninguna expectativa, por tanto. A los diecinueve años se embarcó por vez primera, por los mismos motivos por los que otros jóvenes, en siglos posteriores, se han embarcado en la marina sin haber visto un océano en su vida: porque no tienen nada que perder. En cuanto a Hernán Cortés, echen un vistazo a su azarosa vida amorosa y a los graves quebraderos de cabeza que éstos le trajeron, y no sólo en sentido metafórico. Seguramente al fogoso Hernán Cortés no le quedó más remedio que poner pies en polvorosa, por más que el éxito posterior escribiera “pelillos a la mar” (nunca mejor dicho).

En definitiva: nada que ver con los jóvenes en los que piensa Karp cuando escribe acerca de los problemas que el culto a la opcionalidad genera y la necesidad de quemar los barcos.

Cuando se sale de una zona de confort es o bien porque esa zona de confort ya no proporciona confort y se busca otra zona que ofrezca el confort perdido, o bien porque alguien le ha echado de esa zona de confort y se ve obligado (no le queda otra opción) a buscar una nueva zona de confort, o al menosde estancia. Como un desterrado. Este es lo que se denomina "Cultura de la cancelación". 

Hoy en día estamos asistiendo a una sustitución de la "cultura/culto de la opcionalidad", por una "cultura/culto de la cancelación"

A lo que me refiero con "culto de la cancelación", es que una gran cantidad de jóvenes quiere estar en el grupo de los que cancelan, para evitar ser cancelados. 

Yo diría que "la cultura de la cancelación" unida a aquello a lo que Peter Thiel se refiere con "cultura del mimetismo" son los dos grandes obstáculos que debe superar la construcción democrática del edificio social.  

Mientras ambos escollos permanezcan, la sociedad quedará a merced de las luchas de poder de los diferentes grupos que aspiran a detentar el Poder absoluto. 

Ello significa que la sociedad se polariza y se se paraliza. Más aún: La filosofía especulativa se convierte en algo amorfo que muy bien podría ser denominado:- "fenomeno espejo como estrategia de dominio". A llama a B Anticristo.  B llama a A Anticristo.  C no sabe quién dice la verdad. Pero C sabe que A está en posición de cancelarle. Así que reconsidera su perspectiva de la cuestión y se va con A.

Es lo que han estado bombardeado las campañas publicitarias y de marketing a los jóvenes: la perspectiva,  la consideración de todas las perspectivas. 

¡Y tanto!

¡Es la única manera de evitar ser cancelado!

Y todavía hay psicólogos y psicólogas en prestigiosas universidades escribiendo intrascendentes libros que se venden como obras científicas asegurando que han desarrollado un modelo para determinar cuando una persona puede transformarse en dogmático,  radical, etc.

Mi consejo: en vez de dedicarse a investigar sobre fenómenos colectivos que por colectivos son siempre tan fáciles de resolver,  investiguen cómo puede soportar un joven inteligente,  bueno y responsable mantenerse firme al pie de su timón en el centro de una tormenta ideológica y mediática.  Investiguen la fuerza que cada uno de esos jóvenes libres e independientes, que no pertenecen a ninguna ideología,  a ningún culto, a ningún movimiento,  se mantienen en el barco del "hombre humano libre individual ".

No lo harán por la sencilla razón de que aquellos que escriben dichos libros, los escriben al servicio de determinados intereses y corrientes.  Dichos autores no son ni libres ni individuales. Ni siquiera son honestos consigo mismos. 

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Nota: Este es el segundo y último artículo que dedico a la obra de Karp. Durante este tiempo he escuchado alguna entrevista a Peter Thiel y sus consideraciones acerca del Argamedon y el Anticristo. No voy a entrar en discusiones que exigen considerar afirmación por afirmación y separar y volver a separar. No obstante, no me resisto a hacer un par de puntualizaciones.

1.      Me gustaría tranquilizar a Peter Thiel de su miedo a una posible dictadura mundial. En mi opinión hay otra posibilidad mucho más aterradora: la de que el mundo se convierta en un conglomerado de diferentes dictaduras, de tal manera que, aunque el individuo pueda escapar de una determinada dictadura política, se introduzca en otro régimen distinto que, por muy distinto que sea, sea, igual que el anterior, una dictadura. Volviendo a Escape Room: salir de una habitación te introduce en otra. Seguir, sigues en la rueda.     Lo reconozco: Peter Thiel avisa del riesgo de una dictadura mundial.  A mí quienes me asustan son los caciques. 

Respecto al cristianismo americano, en general, no me canso de escuchar que se trata de un cristianismo diferente del europeo. Con perdón de todos ustedes por mi ignorancia: yo no entiendo de cristianismos distintos según países. El cristianismo católico es universal y hay un Papa. El cristianismo protestante es individual, personal e intransferible porque cada persona puede interpretar la palabra de los Evangelios según su Fe, su corazón y su mente le señala, de manera que ello le hace libre para seguir a su conciencia más que a un líder.

Dicho esto, pidiéndoles perdón por mi más que segura ignorancia y rogándoles que sean ustedes condescendientes conmigo, lo que yo veo en este momento en el mundo americano es un cristianismo intentando navegar entre dos orillas: la de la caza de brujas, a un lado y la del teosofismo, al otro y chocándose con las rocas de una orilla unos días y con las rocas de la otra orilla, otros, como si estuviera dirigido por una tripulación o inexperta o enferma.

Por lo menos queda todavía un barco navegando y una tripulación intentando llevarlo a buen puerto. Pero ¿de qué sirve eso di el barco y su tripulación no están capacitados para evitar chocar contra una de las dos orillas? Jorge, un gran apasionado de la vela, asegura que lo más complicado en un barco es la convivencia con los compañeros.  Por eso es tan importante la elección de tripulación.  Algunos barcos ganan chocado contra las rocas porque al parecer el personal estaba bajo el efecto de medicamentos contra los mareos.  Corremos un tupido velo. Otros, adictos a sustancias varias fuera del barco, cuando una vez dentro carecen de ellas o no pueden consumirlas con la misma frecuencia, originan al resto de los navegantes tantos quebraderos de cabeza como una tormenta en pleno mar.

No es lo de menos saberlo.

Las rocas a esquivar son cada vez más gigantes a causa de la catástrofe climática, - el clima político,  económico,  tecnológico, industrial,  laboral,  social, Universo-Sistema, me refiero.

Si logramos mantener el rumbo es posible quizás, que salvemos a nuestra amada Democracia.

3.      La la diferencia entre dictadura y democracia es muy simple: las dictaduras son sostenidas por colectivos monolitos Las democracias son sostenidas por el consenso entre diversos colectivos. El consenso sólo es posible conseguirlo cuando la formación intelectual, la educación ético-moral y el deseo de alcanzar el bien común priman en la sociedad. Leo Strauss no soportaba el concepto de “bien común” y por este motivo llama a Maquiavelo, que reivindica el bien común en su obra maestra, “Dämon”. Comprendo a Leo Strauss y en su caso personal debo darle la razón. En una dictadura, en cualquier dictadura, la consecución, el deseo mismo de conseguirlo, es, por definición, un imposible. El dictador del monolito colectivo dicta lo que es el bien común; el consenso acerca de lo que es el bien común es un imposible, puesto que está previamente dictado.

Aquello contra lo que una democracia ha de mantenerse en guardia es contra la propaganda y la manipulación. Esto es algo que el propio Maquiavelo señala en su obra.

 

Es aquí donde me permito hacerles una recomendación. Vayan, por favor, a mi Blog “El libro de la Semana” y busquen en la fecha del jueves, 9 de junio de 2022 una entrada titulada:

Ensayo sobre los totalitarismos en general, y el alemán en particular a partir del análisis crítico de "Las raíces ocultas del Nacionalsocialismo" (1985 ed. inglesa), de Nicholas Goodrick-Clarke, por Isabel Viñado 2022

Allí expongo las diferencias entre el totalitarismo comunista y el totalitarismo fascista, así como las graves y perniciosas consecuencias del teosofismo de Helena Blavatsky en las estructuras mercantiles, especialmente en las americanas. Les remito allí porque en esa entrada expuse la escisión que existía entre “elegir” y “esforzarse” que es, en resumidas cuentas, a lo que creo que Karp se refiere cuando habla de “paralización” y de ahí a esa idea que introduce de “quemar las naves”, que es lo que hizo Hernán Cortés. De todas formas creo que desde el año 2022, que fue cuando escribí esa entrada, hasta el día de hoy, el tema de la elección ha cambiado mucho. Como digo: se parece más a un Escape Room, que a una resolución existencial sobre la dirección a tomar. El peligro de que cada elección implique borrar una puerta de salida, y con ello la consecuencia de quedar no sólo “atrapado” sino “muerto” a causa de esa elección, es lo que hoy en día, en mi humilde pero firme opinión, determina la indecisión, la paralización de muchos jóvenes.

Pese a todo, quizás mi entrada les resulte interesante. Son muchas páginas, más de ochenta creo, y resulta sumamente complicado leerlas en diagonal porque además los temas allí tratados son muy variados. Como es mi natural, supongo. Confieso que le tengo mucho cariño por el tiempo que le dediqué y porque allí intenté ordenar mis ideas. No sé si lo conseguí. La conclusión a la que llegué es breve: el nacionalsocialismo alemán fue la expresión inhumana y desquiciada del miedo de un pueblo sin patria frente a otro pueblo igualmente sin patria. No creo, pues, que sea la consecuencia ni de raíces ocultas esotéricas ni a genes. Por lo que a las raíces ocultas esotéricas se refiere, se encontraban dentro de la sociedad europea y americana del momento. Si de algo estoy absolutamente convencida es que el partido nacionalsocialista era hijo de su tiempo, de la locura de su tiempo, y el tiempo – y su locura- siempre trasciende a cualquier partido, a cualquier sociedad, y a cualquier país. Si a alguien le quedaba alguna duda al respecto, le basta con mirar a través de los cristales y escuchar los gritos antisemitas que resuenan por doquier.


Hoy en día el antisemitismo es más oscuro si cabe que el antisemitismo del ayer. Viene de la extrema derecha y de la extrema izquierda.  Resulta inconcebible en tiempos irreligiosos y antireligiosos como son los nuestros.  La religión absorbida por el Todo en el Uno y el Uno en el Todo.  Una posmodernidad que tiene como meta la Nada. Una Nada materialista que exige el Nirvana aquí y ahora. 

El postmodernismo convertido en nihilismo. El nihilismo cuando es acción es "Anti" y cuando se detiene es "Nada". Lo que ahora algunos Dan en llamar "humo".

Respecto a la flotilla, me permito introducir un inciso como mensaje dirigido a tan ilustres tripulantes, a ver si me entienden: Cada cual puede trabajar, construir y gritar por los principios que cada uno considere como principios. Pero lo que me parece absolutamente intolerable es, en primer lugar, que ustedes obliguen al resto, en cualquier sitio y en cualquier lugar de este mundo, a abrazar los mismos principios que ustedes abrazan hasta el punto de prohibir incluso el silencio.  Hay cosas que claman al cielo y ests es uba de ellas. Buscar una opinión monolita es inaceptable, mucho más cuando ustedes se muestran contrarios a la universidad,  al globalismo, etc. En segundo lugar, que después de haber formado durante años los follones que forman en cualquier sitio y a cualquier hora en cualquier sitio, para reivindicar sus principios y obligar al resto de la humanidad a abrazarlos, lo quiera o no, los tiren, y nunca mejor dicho, por la borda es de risa. Porque ya de entrada es inaceptable que ustedes pretendan convertir sus principios personales en axiomas universales,  cuando ustedes no aceptan la universalidad -dicen ustedes- . Pero que encima ustedes sean los primeros en traicionar sus propios principios tirándolos por la borda,  y nunca mejor dicho, es de risa. La risa del tipo: "río para no llorar", es verdad;  pero de risa. 

Introduzco algunas explicaciones que se me han dado. Una de ellas ha sido la de que pretendían ayudar a un pueblo entero. Por consiguiente,  la grandeza del fin justifica el uso de medios sucios. O sea: el fin sí justifica los medios. Tuve que decidir entre callar o lanzar chispas. Lancé chispas. Mi carácter mosquetero, qué le vamos a hacer. 

Brevemente : el fin nunca justifica medios inmorales (y para los navegantes de la flotilla tirar móviles al mar era, antes de que ellos mismos lo hicieran, una inmoralidad).

En primer lugar porque si lo que pretendían con la flotilla era salvar a un pueblo,  lo que habían pretendido cuando exigían a los gobiernos occidentales  que  sus principios ecológicos se cumplieran era ¡salvar a la Humanidad presente y futura, con acento en la futura!

Pero es que además,  por más que la flotilla pretendiera ayudar, salvar incluso,  a todo un pueblo, fuerza es reconocer y admitir que dicha  misión,  que dicho fin es tan loable como arrogante. Arrogante, hora es de que alguien lo diga, porque tanto han criticado y critican al eurocentrismo y ahora resulta que ellos, los más criticos del eurocentrismo y del colonialismo en todas sus vertientes, formas y manifestaciones, son justamente los nuevos supermen y superwomen europeos, los nuevos mision-heros,  que se lanzan a salvar a pueblos que  sin ellos, creen y gritan esos mision-heros, están condenados a su suerte. Entendiendopor "suerte" sinónimo de "muerte" "¡Dios!"- pensé - Hete aquí los nuevos mision-heros y mision-heras, siempre ocupados y preocupados por realizar su misión:  buscar seres a los que salvar. Los antiguos según su propio catecismo,  claro. Agenda, le llaman los nuevos mision-heros actuales.

We don't another Hero, cantaba Tina Turner. 

Y yo añadiría: no necesitamos otros héroes ni en singular ni en plural. 

Pero volviendo a la cuestión del fin y de los medios. Mi firme afirmación es la de que utilizar medios corruptos no justifica nunca un fin loable por la sencilla razón de que un medio corrompido, corrompe cualquier loable fin que pretenda alcanzar. 

A lo que me refiero es a lo siguiente: ustedes no pueden llegar incluso a la ONU gritando a pleno pulmón qué tipo de mundo sucio les vamos a dejar y después lanzar sus móviles al mar.  Con ello corrompen el fin que con tanto ruido han predicado: la preservación del planeta. 

Otra explicación es la de que se trataba de impedir el control de sus mensajes. Esto es, nuevamente una gran tontería y ustedes lo saben. En primer lugar, porque los medios de escucha y control, lo dicen y lo repiten ustedes mismos constantemente, son cada vez más eficaces y eficientes. Ergo: sus mensajes ya habían sido interceptados.

 Lanzando sus móviles al mar se han convertido ustedes en cómplices de todos aquellos que ensucian, (ensuciamos), este mundo que se llama Planeta Tierra. Bienvenidos al club de los pecadores, ustedes que se pasan la vida cancelando a los que no piensan como ustedes porque ustedes, - sienten ustedes, dictaminan ustedes -, establecen ustedes, están en posesión de la Verdad y de la Justicia. Ya era hora de que dejaran el mundo de lo sacrosanto, ustedes, materialistas por antonomasia, y aterrizaran donde estamos nosotros, los comunes mortales pecadores en ascension trascendente, este mundo. Pueden quedarse. Al deseo de ser mejor ustedes le llamaran optimizar, pero no importa.  Lo importante es que ustedes y nosotros estamos en el mismo nivel.  En la misma Escape Room, si lo prefieren llamar así. 

Conclusion: en vez de seguir con el culto a la cancelación y a convertir a los grupos ideológicos en grupos religiosos sacrosantos materialistas,  empecemos a trabajar juntos por la construcción de una sociedad abierta (y no únicamente por la de un sistema cerrado)

Que la paz de este mundo de hombres, nunca demonios, nunca ángeles, siempre en marcha, permanezca.

Que Dios bendiga a los rehenes que han soportado tantos meses de cautiverio, a las familias que han permanecido en su fortaleza. Que Dios bendiga también a los inocentes que han sobrevivido a las bombas.

Que Dios bendiga a todos los que han hecho posible alcanzar la paz. 

Que Dios bendiga a todos aquellos que construyen la paz.

Que Dios acoja en su seno a todos los muertos.

Amén.

 IsabelViñado Gascón