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lunes, 13 de octubre de 2025

Que Dios bendiga a todos aquellos que construyen la paz

 

Ustedes ya lo saben: escribo para ordenar mis ideas y escribo a la velocidad del pensamiento. Eso implica tanto un gran esfuerzo personal como una enorme indiferencia hacia el número de lectores que mis blogs puedan tener. No intento adoctrinar, no intento asentar ningún principio. De ahí que unas veces los titule “idas y venidas”, otras veces “la energía errante” y algunas, como el blog en el que ustedes acaban de entrar, “la estrella de la bruja ciega”. Con ello quiero decir que incluso una vieja bruja, que no ve, puede ser iluminada con la luz de la estrella, con la luz del Espíritu verdadero. Es posible que para muchos esto sea una contradicción en sus términos, convencidos como están de que todas las brujas son, por definición, perversos seres compinchados con el mismísimo diablo.

No es el caso. Muchas de esas “brujas” fueron en su momento mujeres independientes que deseaban bien adentrarse en el estudio científico, bien en el político. Otras fueron parias de una sociedad mercantilista que dirigía su odio hacia mujeres pobres como ellas, sin familia, sin protección, diferentes quizás desde su nacimiento por su tendencia a la soledad o, sencillamente, por atreverse a vivir según sus propias convicciones y no según los dictados de las correcciones dictadas por la sociedad. En nuestros tiempos, las veces en las que he escuchado llamar “bruja” a alguien, entre las cuales yo me cuento, ha sido gritado por hombres mediocres que pretendían pasar por respetables vecinos cuando no eran más que aprendices de tiranos. Díganme: ¿Cómo respetar a un aprendiz de tirano cuando se ha tenido como maestra a una absoluta dictadora? ¿Cómo doblegarse a un aprendiz a tirano cuando una ha gritado, ¡y cómo ha gritado!, un libre discurso ante un tribunal de tiranas absolutas, y esas tiranas absolutas no han conseguido someterla porque esa bruja ha sabido huir a tiempo para seguir viviendo según sus principios? 

Hora es de admitirlo. En la mayor parte de las ocasiones, cuando  un hombre grita bruja a una mujer, es porque otra mujer u otras mujeres la han sentenciado previamente al ostracismo social. 

Si quiere sobrevivir, a la condenada no le queda más remedio que huir.

No subestimen a aquellas mujeres y hombres que huyen. Alaben mejor su valentía. Huir significa dejar atrás todo lo que se conoce sin saber lo que uno va a encontrar a continuación. La experiencia me ha mostrado que cuando una mujer, (o un hombre), se decide a escapar es porque previamente ya ha intentado todo lo que estaba en sus manos para adaptarse a los requisitos de esos tiranos y tiranas que juegan con el “deber ser” y la “buena voluntad” y “el bien común” y con “los principios cristianos del dar y del perdonar”, etc. Pero cuando esa mujer intenta una y otra vez seguir esos dictados considerados como “lo bueno” hasta quedar extenuada, sin que su trabajo haya dado otro fruto que el ser insultada con el apelativo de “tonta, fea, mala”,  tarde o temprano comprende que se ha generado una dinámica tóxica en la que unos mandan y otros han de obedecer siguiendo la máxima “hágase tu voluntad” que aquellos que mandan han birlado a la esfera divina para depositarla en su propia esfera profana invistiéndose además con el Poder suficiente para decidir quién es la buena y quién es la mala. Cuando además esa mujer (u hombre) comprende que a ella (o a él) le ha sido asignado el rol de “mala” y que haga lo que haga y se esfuerce lo que se esfuerce, a lo más a lo que puede aspirar es a ser la hipócrita del lugar, la huida es lo más sabio que una (o uno) puede hacer. 

Mi consejo: huyan solas y huyan allí donde sea  imposible establecer cualquier atisbo de unión entre el lugar del que escaparon y el nuevo sitio al que llegan. Es un consejo sabio. En el caso de que haya un resquicio por donde el pasado pueda aparecer, en el caso en el que ustedes, una vez restablecido de las heridas sufridas, deseen reconciliarse con el pasado y regresen con el optimismo que infiere los logros conseguidos en el nuevo enclave de su existencia, el castigo que ustedes recibirán será implacable: la dinámica volverá a repetirse y ustedes no tendrán una generación de tiranas a la que hacer frente. Tendrán tres: La del pasado, la del presente y la de los descendientes.

Estas entradas son mi legado a todas esas mujeres individuales y por individuales libres. Individuales y libres, y por individuales y libres, condenadas en la mayor parte de las ocasiones a sostener un discurso incomunicable, que únicamente puede ser entendido por ellas, justo porque la perspectiva tan individual como libre de la que parten las sitúa en posiciones nunca antes consideradas y, consiguientemente, sus congéneres, como siempre pasa, han de habituarse a lo nuevo.  

Mi tesis es que todas las verdaderas brujas, absolutamente todas, fueron libertarias. Lo he dicho en ocasiones anteriores, lo repito ahora: un cónclave de brujas, un aquelarre, es una contradicción en sus términos. Nada, por tanto, de ataduras con el diablo. La mayoría de ellas tuvieron una estrella que las dirigía a las mansiones de Dios según la máxima: Muchas moradas tiene la casa de mi Padre. La mayoría de ellas se mantuvieron firmes en sus convicciones porque creían más en el verdadero Dios que en un dios creado a imagen y semejanza de los corazones ciegos de sus congéneres.

En cuanto a los satanistas y satanistas, - que haberlos haylos -, ¡qué decir de ellos! Persiguen lo que la mayoría de los grupos que aspiran al Poder  persiguen cuando todavía no lo tienen: la sustitución del que se sienta en el Trono.

A decir verdad, no sé por qué les cuento esto. Podría ser más estructurada en mi relato. Pero, francamente, me faltan las fuerzas. Hay demasiados asuntos que tengo que tratar. Demasiados. Así que prefiero empezar con algo que no tiene relación con nada de aquello de lo que deseo hablar. Como si retrasando el inicio de aquello a lo que me he obligado, fuera más fácil abordar el camino. No lo es. El retraso no ayuda. Hablar de otros temas distintos de los que tenemos en mente no ayuda.

Comencemos pues.

El libro escrito por Karp ¿recuerdan? Pues bien: seguí leyéndolo. Resulta interesante observar cómo la historia de una determinada época de un país concreto: la de los Estados Unidos es observada de manera tan distinta por unos como por otros. Mi primera intención fue intentar comprender a Karp desde los puntos en comunes que, a pesar de nuestras vidas tan diferentes, nos unen. Dos consideraciones me han impedido seguir ocupándome de su obra. La primera, que por mucho que tuviéramos un par de puntos en común (como es la generación a la que pertenecemos y nuestros estudios de filosofía), nuestra visión de la historia de los últimos cincuenta años era muy distinta. No me refiero al punto de vista ideológico porque no llegué a adentrarme en ese terreno; me refiero a la historia en sí. Él responsabiliza a Silicon Valley, al materialismo que por lo visto ha caracterizado todo este tiempo a Silicon Valley. Yo no responsabilizo a nadie. El hombre no es ni demonio ni ángel. El hombre es un ser que se deslumbra por lo nuevo y por aquello que pueda proporcionarle comodidad y dinero. Explicar a Karp todo esto me parecía tan arrogante por mi parte, como innecesario para él, puesto que -seamos claros – él ya lo sabe. El segundo obstáculo que me decidió a detener mis reflexiones sobre la obra de Karp, fue la cita que él, Karp, introduce de un compatriota mío: un sociólogo llamado Manuel Castells Olivan. “As Manuel Castells Oliván, a Spanish socioligist, has written, “Elites are cosmopolitan, people are local.” The instinct of this generation of technology founders and programmers was to avoid forgoing paths, taking sides, alienating anybody. This cult of optionality, however, has been crippling, constraining the development of young minds and condemning them to a sort of perpetually preparation for a battle they may never fight. The future belongs to those who scuttle the ships. The ubiquitous off-ramps and backup plans among the current generation, and instinct to burnish the rough edges off of one´s opinions, stand in opposition to throwing oneself into an endeavor with the abandon, nearly reckless, that is required to succeed, or at least fail in a sufficiently substantial way that provokes development.” (Pg. 73. Alexander C. Karp and Nicholas W. Zamiska. “The technological Republic Hard power, Soft Belief and the Future of the West” The Bodley Head London. Penguin Random House. UK. 2025)

He aquí la traducción realizada a partir de la traducción de Gtp. He afinado un par de giros y he cambiado el término “abandono”, que utilizaba Gtp, por el de “dejarse caer”, que me parece que describe mejor la idea del autor.  

"Como ha escrito Manuel Castells Oliván, un sociólogo español, 'Las élites son cosmopolitas, la gente es local.' El instinto de esta generación de fundadores de tecnología y programadores fue la de evitar tomar caminos definitivos, tomar partido o alienar a alguien. Sin embargo, este culto a la opcionalidad ha sido paralizante, limitando el desarrollo de las mentes jóvenes y condenándolas a una especie de preparación perpetua para una batalla a la que tal vez nunca hayan de enfrentarse. El futuro pertenece a aquellos que hunden los barcos. Las rampas de salida y los planes de respaldo omnipresentes entre la generación actual, y el instinto de suavizar los bordes ásperos de las opiniones de uno, se oponen a lanzarse a un esfuerzo con dejarse caer, casi imprudente, que se requiere para tener éxito, o al menos fracasar de una manera lo suficientemente sustancial como para provocar desarrollo."

He recurrido a la traducción de la omnipresente Inteligencia Artificial para que me ayude. La omnipresente Inteligencia Artificial me ha ayudado. Tres eran las preguntas a las que tuve que enfrentarme.

1)      ¿Qué relación tiene la cita de Manuel Castells Oliván, con lo que Karp escribe a continuación?

2)      ¿Qué significa que los jóvenes hacen un culto a la opcionalidad y se oponen a tomar un camino definitivo?

3)      ¿Qué relación tiene Hernán Cortés y su gesto legendario de quemar barcos con un mundo de opciones abiertas?

Intentaré responder a ellas.

1.

1¿¿Qué relación tiene la cita de Manuel Castells Oliván, con lo que Karp escribe a continuación?

Respuesta: Sigo sin saberlo.

Lo confieso: la cita de Manuel Castells Oliván provocó grandes carcajadas en mí. ¡Acabáramos!, grité mientras removía la sopa en el caldero ¡un español diferenciando entre élites cosmopolitas y pueblo local! Tiene su gracia. Porque es necesario apuntar que no se trata de un español de mi edad sino de un español de la edad de mi padre, lo que significa que vivió en la España de “Santiago y cierra España”, en la España de “que inventen ellos”, en la España de Franco. Schopenhauer eligió al aragonés Gracián, aragonés que decía lo mismo que decía mi bisabuelo; de ahí que considere que Schopenhauer cometió un error profesándo su admiración a un común patriarca que, además de escucharse a sí mismo cuando habla y de obligar a los demás a que le escuchen y le obedezcan, escribe. Carl Schmitt abordó la obra de Donoso Cortés, que en España es conocido únicamente en selectos círculos. Tampoco llegó mucho más lejos que su compatriota Schopenhauer. Donoso Cortés es más joven que Gracián,  pero, de conocerse, habrían descubierto lo cercanas que eran sus respectivas representaciones del mundo. Por su parte, Karp ha elegido a otro español al que citar en su obra:  un sociólogo llamado Manuel Castells Olivan del que conozco lo que de él aparece en Wikipedia. Lo que, no obstante, provocó mi carcajada fue no sólo que esa cita proviniera de un español del siglo XX, sino de la absoluta falsedad de la tesis de Manuel Castells Oliván. La élite ¿cosmopolita? ¡Déjenme reír! ¡Cosmopolita la élite! Ja, ja, ja, ja.  Definan cosmopolita y definan élite. Quizás llegaremos a algún sitio. Ja, ja. Ja. Es posible que una determinada élite hable varios idiomas a la perfección; es posible, incluso, que haya vivido en el extranjero durante años. ¿Creen ustedes, realmente lo creen, que ello les convierte en cosmopolitas? ¡Ja!

Por cuestiones que no vienen al caso, he vivido en Bruselas, en Nueva Delhi, en Peking , amén de ciudades españolas y alemanas varias durante años. Eso sin olvidar las vacaciones anuales en Francia. ¡Oh! Lo confieso: allá donde quiera que vaya, la soledad viene conmigo. Pero créanme: soledad no significa aislamiento. Unas veces porque la gente más variada aporrea a mi puerta y no me queda más remedio que dejar mis asuntos para ocuparme del ruido ensordecedor que sus nudillos hacen en mi puerta; otras veces porque la plaza del mercado se me antoja demasiado interesante como para ausentarse, una – que soy yo – siempre termina lanzándose al mundanal bullicio.

Pues bien, sin entrar a considerar la población autóctona ni los regímenes políticos, sólo diré que los cosmopolitas que a lo largo de mi vida he encontrado han sido sumamente escasos. Los hombres de negocios pueden ser todo lo élite que ustedes quieran, pero sus pretensiones son locales y bien locales: el beneficio propio, primero; y el de la empresa, después. Cosmopolitismo ninguno; excepto el de que los negocios se extienden territorialmente mucho más que el de su primo el del pueblo. Ese pueblo al que el cosmopolita corre a pasar sus vacaciones año tras año. Muchos creen que es para presumir de hombre de mundo. No. Lo hace para sentir que pertenece a algún sitio de este mundo. ¿O es que ustedes no han escuchado nunca hablar del destierro al que condenan las familias de esos "hombres de mundo" a los "hombre de mundo" cuando no se avienen a los deseos y exigencias de esas familias que utilizan el amor como chantaje y y la posibilidad de rechazo y exclusión como amenaza y presión? ¿Es que no saben lo duro que es aceptar el destierro al que es sometido el hombre de mundo cuando atenta contra la autoridad de los caciques del pueblo? ¿Por qué creen ustedes que los hombres de mundo son tan generosos con su pueblo cuando van a su pueblo? ¡Para que no los destierren los de su pueblo, hombre de Dios!

Así que no entiendo cómo es posible que todavía haya alguien en este Planeta capaz de creer que hay cosmopolitas, (la élite), y locales, (la gente), y alguien dispuesto incluso a citarlos. Según lo que yo he acertado a vislumbrar yo diría más bien que una de dos: u hoy en día en los negocios más importantes sólo hay gente y la élite está escondida en el cosmopolitismo, - que, por cierto,  también ha desaparecido -, o hemos de aceptar que la gente, o el pueblo, porque resulta sumamente difícil traducir “people” en este caso, es, a veces, mucho más cosmopolita que la élite porque conservan sueños de viajes y aventuras que esa élite ha transformado en simples negocios globales realizados a golpe de jet lag.

Ni siquiera en las universidades y en los ambientes académicos se respira el tan aclamado cosmopolitismo propio, según Manuel Castells Oliván asegura, de la élite.  

Repito: o bien élite y cosmopolitismo han desaparecido por arte de magia desde que Manuel Castells Olivan escribiera lo que escribió o bien mis observaciones son ciertas y élite y cosmopolitismo son dos entes diferentes,  por no decir antagónicos. 

2.

2.   ¿A qué se refiere Karp cuando afirma: “The ubiquitous off-ramps and backup plans among the current generation, and instinct to burnish the rough edges off of one´s opinions, stand in opposition to throwing oneself into an endeavor with the abandon, nearly reckless, that is required to succeed, or at least fail in a sufficiently substantial way that provokes development.”? ¿Qué significa que los jóvenes hacen un culto a la opcionalidad y se oponen a tomar un camino definitivo?

Respuesta: Las palabras de Karp admiten muchas interpretaciones diferentes.

Quizás Karp aluda al peligro de que los muchachos jóvenes se conviertan en modernos “Burros de Buridán”, tan indecisos e inseguros de que una elección los determine, los defina, que prefieran quedarse en el suspense ante la elección. Así pues  su no-elección mostraría su oposición a "ser siendo",  puesto que ese "siendo" exige elegir y la elección define.

Ésta, sin embargo,  no puede ser la explicación correcta puesto que, como es sabido,  la no- elección es ya una elección. 

Otra interpretación podría ser considersr que el joven actual es un kafkiano que se encuentra ante muchas puertas, ninguna de las cuales desea atravesar porque ello significaría que no podría atravesar las otras. Igual que esos niños que tardan horas en decidirse a elegir un sabor de helado porque entonces ya no puede probar los otros sabores.

¿Pero es realmente el miedo a que después de haber elegido una puerta, un sabor de helado, ya no puedan atravesar  el resto de las puertas que ante ellos se alzan, probar los otros sabores lo que  impide a los jóvenes elegir con convencimiento y de manera decidida? ¿Es verdaderamente el miedo a definirse,  a determinarse a través de la elección, lo que paraliza a esos jóvenes?

 El párrafo de Karp plantea también otra interpretación: la de no querer enfrentamientos, la de querer siempre limar asperezas en el discurso.

¿Es esta actitud el culto a la opcionalidad a la que se refiere Karp? ¿ Es esto lo que, según Karp, los prepara constantemente a una batalla en la cual no habrán de enfrentarse? (Confieso que cuando leí esta frase recordé la obra de Dino Buzzati “El desierto de los tártaros”. Ustedes ya conocen mis estructuras.)

Díganme: ¿es que se ha educado a esos jóvenes de otra manera? Y no me refiero simplemente a la cuestión laboral; me refiero también a la cuestión sentimental. ¿Cuántos joven actuales osan desafiar a las estadísticas prometiendo un amor en construcción para toda la vida, hasta que la muerte les separe? Muy pocos. La mayoría dice “hasta que el amor dure”, danto con ello por sentado que el amor es una construcción que se acaba tarde o temprano. Hay incluso quienes determinan que van a vivir un siglo y que por tanto cada veinticinco años se hace necesario un cambio de pareja. Y las sacrosantas feministas ideológicas lo aceptan a pesar de que desde un punto de vista masculino un cambio de pareja significa una pareja más joven y desde el punto de vista femenino un cambio de pareja en la edad en la que las canas comienzan a aflorar significa la soledad social y la indiferencia de sus retoños, sin nombrar la precariedad económica en una granparte de los casos. Las feministas ideológicas callan. En el fondo incluso lo aplauden.  Nada de matrimonios.  Nada de hijos. Nada de compromisos eternos. Es el sistema lo que cuenta.  A veces piensoque esas feministas ideológicasson las nuevas monjas que ofrecen toda su vida a un solo Dios: el sistema. Yo no tendria nada en contra de esta decisión si dicha decisión fuera libre e individual.  Pero del mismo modo que antiguamente muchas mujeres eligieron el convento por causas ajenas a sus creencias religiosas, muchas feministas ideológicas se afilian al feminismo  ideológico por razones que no tienen nada que ver con el feminismo. 

Arriba como Abajo.  En un mundo interconectado como el nuestro, la frontera que separa el mundo privado del mundo laboral ha desaparecido. Si la infidelidad y el abandono son habituales en las vidas privadas, en las relaciones profesionales no lo son menos. Y no me refiero al engaño entre compañeros,  que también.  Me refiero a la traición que se comete en la relación entre el trabajador y su propio trabajo.  Me refiero a las Start Up, sí.

¿Qué me dicen ustedes de las empresas que fundan, se crean, se ponenen pie sólo para ser vendidas en cuanto generan beneficios? Hacen como hacen las llamadas "madres de alquiler"con los hijos que paren con el material genético de unos terceros: en cuanto consiguen darles a luz en buen funcionamiento, venden a esas criaturas recién nacidas y saludables. En el cada de las Start Up el material genético de terceros sin las subvenciones y donaciones pecuniarias que han recibido del exterior. 

Se ve en todo ello que acabo de describir una gran decisión. En efecto: la de hacer dinero, cuanto más mejor, vendiendo al mejor postor a nuestro propio hijo: el negocio que hemos levantado con el sudor de nuestras frentes. Muy consistente, en efecto, aquello que hemos enseñado a nuestros hijos y enseñaremosa nuestros nietos. 

Admitámoslo: las plataformas en las que conocer personas diferentes han aumentado, porque conformarse con lo que uno tiene es de aburridos. Y lo es porque frases fórmulas de “sal de tu zona de confort y explora el mundo” han bombardeado a todos esos jóvenes. Igual que les ha traspasado el cerebro ese “no te conformes, pide más, consigue más”. En la nubilosa de los tiempos creo incluso escuchar algunas exhortaciones del tipo “No pidas. Sírvete”, o algo por el estilo. En definitiva: era cuestión de alargar la mano y alcanzar lo deseado sin esfuerzo.

El principal problema en estos instantes no es culto a la opcionalidad 

 La cuestión es que es un constante elegir, tirar, volver a tirar, volver a elegir.  Pero seamos sinceros: ¿qué podemos esperar de una cultura basada en "usar y tirar" y en las que términos como "mantener" , "reciclar", "medio ambiente", son únicamente términos económicos para fundar nuevas empresas que por "socialmente adecuadas" obtendrán más clientes o presupuestos de los programas políticos para obtener más votos?

La cuestión es la de siempre: qué fue antes ¿el huevo o la gallina?

No podemos educar a los jóvenes en el culto a la opcionalidad y luego recriminarles que no se comprometen con nada. No podemos educar a los jóvenes en el amor al dinero para acto seguido criticar su materialismo.  No podemos justificar que el padre de 70 años abandone a su mujer de 69 por una mujer de 50 y después acusarles de su egoísmo emocional en las relaciones humanas. 

Reconozcámoslo: la historia,  repetida hasta el cansancio por los medios de comunicación, según la cual las crisis sirven para crecer es cierta siempre y cuando nosotros seamos más fuertes que el pesimismo. 

Del mismo modo, el optimismo de los que aseguran que “a río revuelto, ganancia de pescadores”, sólo puede tomarse en serio si el río lleva peces. En otro caso no hay optimismo que valga.

Lo que pretendo decir con ello es que es posible que Karp tenga razón y que durante un tiempo, especialmente en nuestra generación, la suya y la mía,  haya existido un culto a la opcionalidad.  Es también altamente probable que los jóvenes estén imbuidos de ese espíritu basado en el culto a la opción. 

Pero no nos engañemos: ese alegre y despreocupado culto a la opcionalidad ha cambiado y se ha transformado sin que nosotros, la generación "for ever young", lo hayamos notado. 

La generación actual de jóvenes se resiste a elegir. De repente se muestran incluso de acuerdo con matrimonios concertados. Lo que ello muestra es que esos jóvenes, lejos de profesar un culto a la opcionalidad  sienten, en realidad, un enfermizo vértigo ante el hecho de estar obligados a elegir entre tantas posibilidades abiertas.

Brevemente: No es culto a la opcionalidad. 

Es inseguridad, miedo, e incluso terror.

Después explicaremos a qué se debe este fenómeno. 

No es que yo no haya reflexionado acerca del peligro de las innumerables posibilidades abiertas y lo que ello implica. Vivimos en un mundo del que se nos asegura que el gato de Schrödinger está vivo y muerto, que el universo es cuántico, compuesto por mundos paralelos y dimensiones múltiples. ¿Cómo no vamos a enfrentarnos a la cuestión de la elección y de los riesgos que ello conlleva antes de elegir?

La cuestión de elegir entre tantas elecciones supone un acto de valentía y exige pensar con una seriedad rotunda. Pero es que además cada elección abre a su vez nuevas posibilidades y nuevas opciones ante las que hay que tomar nuevamente un camino.

 Por eso, en mi opinión, lo que impide a los tiernos jóvenes tomar una decisión no es una existencia ilimitada de posibilidades abiertas ni un culto a la elección.. Creo, realmente lo creo, que lo que hoy en día paraliza a esos jóvenes es:

1) el hecho de que la sociedad actual les obliga a tomar una decisión correcta, libre de error.

 2) el hecho de que cada elección trae consigo nuevas disyuntivas, nuevas elecciones que exigen una decisión libre de fallos. Admitámoslo: los jóvenes actuales están tan atemorizados por cometer un error, que son incapaces de tomar una elección serio y firme. En general, cualquier elección representa más un “vamos a ver cómo consigo nadar sin mojarme”, que un convencimiento real. Y esto porque saben que si cometen un error las consecuencias que pagarán serán las más duras. Si ustedes no lo sabían, mi piel de bruja puede confirmarlo. Ser individual y libre es un lujo que no todos pueden permitirse ni todos están dispuestos a pagar. Culpable de ello es la educación perfeccionista que les hemos inculcado. Convendrán conmigo en que los lemas: “Mata el ego” - “Cada uno de nosotros es un dios, cada uno de nosotros es una chispa divina”, son difícilmente compatibles. Lo que ahora se practica en cada elección es una batalla contra el error, porque el error significa la caída absoluta desde el plano astral "chispa divina" al plano terráqueo "mata el ego" (antes de que los otros te lo maten a base de niguneos, desprecio, deformaciones, difamaciones, proyecciones,  red flags y similares. 

Resumiendo: Un fallo, un simple fallo en la elección, significa la muerta absoluta del joven que elige. En una situación así, comprendo que muchos jóvenes sientan un miedo atroz, un vértigo pavoroso a la elección que se les presenta. Pero no porque deseen mantener muchas posibilidades abiertas, al menos no únicamente por eso, sino por lo que el riesgo personal y social que conlleva la elección. 

Como ya he dicho en líneas anteriores: no me cabe duda de que en los tiempos de Karp y el mío mismo, cuando ambos fuimos jóvenes, la actitud fuera distinta. No lo pongo en duda. Pero aceptemos la realidad real:  nuestros tiempos pertenecen al tiempo cuántico del ayer.

En los tiempos cuánticos de ese ayer que fue y es nuestro,  el mundose estaba abriendo,  se estaba expandiendoy al mismo tiempo, se estaba uniendo y uniformizando por la comunicación y el comercio.

En los tiempos cuánticos del hoy que es cada vez menos nuestro y más suyo, el mundo se divide, se cierra, se empequeñece, asfixia. Las nubes son oscuras.

 ¿Han visto ustedes esas películas que se llaman “Escape” o algo así? Un error en la elección y mueren. ¿Por qué eligen los protagonistas de dichos filmes? Por la sencilla razón de que si no eligen, también mueren. Así que han de reaccionar rápido, con mucha inseguridad, sin apenas tiempo para pensar. Y todo eso ¿para qué? Para seguir vivo. 

¿Qué significa seguir vivo hoy en día? Seguir dentro del sistema. Ni más ni menos. ¿Por qué los sé? ¡Vamos, soy una bruja ciega con una estrella! Por definición estoy fuera del sistema y, consiguientemente, también fuera del anti-sistema. O lo que es lo mismo: no pertenezco al mundo del Ser. Pero tampoco al mundo del No-Ser del vampiro. Ni siquiera estoy en el Mundo Intermedio del Ser que No es: aquellos Seres que un día fueron pero que ya no son pero que quieren llegar al Ser. No me pregunten qué soy. Incluso mi mejor amiga a la que conozco desde mi juventud universitaria, Carlota hada, transformada en hada-sistema después de tantas décadas unida a un hombre que únicamente se preocupa por sus negocios, me confesó que muchas veces se preguntaba cuál era el sentido de mi existencia. A lo cual no me cupo más remedio que contestarle con el humor socarrón que me caracteriza aquello de: eso lo determina el gran Dios y no tú. Supongo que es para hadas-sistema por lo que la existencia de Dios se convierte en imprescindible para personas como yo. ¿No creen ustedes?

Seamos claros: los jóvenes de hoy en día están luchando por seguir vivos en el sistema y saben que no pueden permitirse un fallo. Esto es lo que complica tanto su elección. ¿Y qué hacen para superar tantos miedos? Pues se arriesgan en deportes extremos, al tiempo que juegan a Escape room unos y a la ruleta rusa, otros.

3) Por otro lado, esos jóvenes se enfrentan igualmente al peligro de que al elegir se cierre, se borre, cualquier posible salida, escape, huida o como ustedes quieran llamarle.

Conclusión:

No creo que sea el culto a la opcionalidad, ni siquiera el culto a lo cuántico, ni siquiera el miedo a definirse, lo que asuste a los jóvenes.

Tampoco creo que sea la falta de convicción lo que les impide elegir.

Ni siquiera la innumerable cantidad de opciones a las que han de atender.

Lo que les impide lanzarse con toda la fuerza de su joven alma es, sencillamente, el miedo al fracaso. El miedo a no poder entrar en el sistema. El miedo a no permanecer dentro de él. El miedo a morir, tanto si mueren por un fallo cometido dentro del sistema a causa de un error en la elección, como si mueren como consecuencia de no haber entrado en el sistema a causa, igualmente, de un error en la elección.

3.

3.     ¿Qué relación tiene Hernán Cortés y su gesto legendario de quemar barcos con un mundo de opciones abiertas?

Respuesta: Personalmente creo que ninguno o muy poco. Incluso en el supuesto caso de que Hernán Cortés quemara sus barcos, les aseguro que no lo hizo lanzándose al grito de “Victoria o Muerte”, sino a otro existencialmente mucho más radical: “Vida o Muerte”.

Cuando lean ustedes las vidas de los llamados “conquistadores”, pregúntense ustedes por qué se fueron a descubrir un mundo nuevo. ¿Creen ustedes que fue por el amor al esfuerzo? ¿Por el amor a la aventura? ¿Por el cosmopolitismo que ardía en sus almas? Creen mal.

Admitámoslo: Esfuerzo conlleva incluso algo tan simple como levantarse y cumplir con el cotidiano deber. La aventura está impresa en el vivir. Las guerras, los negocios y el azar, nos saludan en cada esquina. Pizarro era extremeño, igual que Hernán Cortés. Ninguno de ellos sabía lo que era el mar; posiblemente ambos desconocían la aventura. Sí, en cambio, las desventuras. Pizarro era hijo ilegítimo, no sabía ni leer ni escribir y trabajaba en los campos. Ninguna expectativa, por tanto. A los diecinueve años se embarcó por vez primera, por los mismos motivos por los que otros jóvenes, en siglos posteriores, se han embarcado en la marina sin haber visto un océano en su vida: porque no tienen nada que perder. En cuanto a Hernán Cortés, echen un vistazo a su azarosa vida amorosa y a los graves quebraderos de cabeza que éstos le trajeron, y no sólo en sentido metafórico. Seguramente al fogoso Hernán Cortés no le quedó más remedio que poner pies en polvorosa, por más que el éxito posterior escribiera “pelillos a la mar” (nunca mejor dicho).

En definitiva: nada que ver con los jóvenes en los que piensa Karp cuando escribe acerca de los problemas que el culto a la opcionalidad genera y la necesidad de quemar los barcos.

Cuando se sale de una zona de confort es o bien porque esa zona de confort ya no proporciona confort y se busca otra zona que ofrezca el confort perdido, o bien porque alguien le ha echado de esa zona de confort y se ve obligado (no le queda otra opción) a buscar una nueva zona de confort, o al menosde estancia. Como un desterrado. Este es lo que se denomina "Cultura de la cancelación". 

Hoy en día estamos asistiendo a una sustitución de la "cultura/culto de la opcionalidad", por una "cultura/culto de la cancelación"

A lo que me refiero con "culto de la cancelación", es que una gran cantidad de jóvenes quiere estar en el grupo de los que cancelan, para evitar ser cancelados. 

Yo diría que "la cultura de la cancelación" unida a aquello a lo que Peter Thiel se refiere con "cultura del mimetismo" son los dos grandes obstáculos que debe superar la construcción democrática del edificio social.  

Mientras ambos escollos permanezcan, la sociedad quedará a merced de las luchas de poder de los diferentes grupos que aspiran a detentar el Poder absoluto. 

Ello significa que la sociedad se polariza y se se paraliza. Más aún: La filosofía especulativa se convierte en algo amorfo que muy bien podría ser denominado:- "fenomeno espejo como estrategia de dominio". A llama a B Anticristo.  B llama a A Anticristo.  C no sabe quién dice la verdad. Pero C sabe que A está en posición de cancelarle. Así que reconsidera su perspectiva de la cuestión y se va con A.

Es lo que han estado bombardeado las campañas publicitarias y de marketing a los jóvenes: la perspectiva,  la consideración de todas las perspectivas. 

¡Y tanto!

¡Es la única manera de evitar ser cancelado!

Y todavía hay psicólogos y psicólogas en prestigiosas universidades escribiendo intrascendentes libros que se venden como obras científicas asegurando que han desarrollado un modelo para determinar cuando una persona puede transformarse en dogmático,  radical, etc.

Mi consejo: en vez de dedicarse a investigar sobre fenómenos colectivos que por colectivos son siempre tan fáciles de resolver,  investiguen cómo puede soportar un joven inteligente,  bueno y responsable mantenerse firme al pie de su timón en el centro de una tormenta ideológica y mediática.  Investiguen la fuerza que cada uno de esos jóvenes libres e independientes, que no pertenecen a ninguna ideología,  a ningún culto, a ningún movimiento,  se mantienen en el barco del "hombre humano libre individual ".

No lo harán por la sencilla razón de que aquellos que escriben dichos libros, los escriben al servicio de determinados intereses y corrientes.  Dichos autores no son ni libres ni individuales. Ni siquiera son honestos consigo mismos. 

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Nota: Este es el segundo y último artículo que dedico a la obra de Karp. Durante este tiempo he escuchado alguna entrevista a Peter Thiel y sus consideraciones acerca del Argamedon y el Anticristo. No voy a entrar en discusiones que exigen considerar afirmación por afirmación y separar y volver a separar. No obstante, no me resisto a hacer un par de puntualizaciones.

1.      Me gustaría tranquilizar a Peter Thiel de su miedo a una posible dictadura mundial. En mi opinión hay otra posibilidad mucho más aterradora: la de que el mundo se convierta en un conglomerado de diferentes dictaduras, de tal manera que, aunque el individuo pueda escapar de una determinada dictadura política, se introduzca en otro régimen distinto que, por muy distinto que sea, sea, igual que el anterior, una dictadura. Volviendo a Escape Room: salir de una habitación te introduce en otra. Seguir, sigues en la rueda.     Lo reconozco: Peter Thiel avisa del riesgo de una dictadura mundial.  A mí quienes me asustan son los caciques. 

Respecto al cristianismo americano, en general, no me canso de escuchar que se trata de un cristianismo diferente del europeo. Con perdón de todos ustedes por mi ignorancia: yo no entiendo de cristianismos distintos según países. El cristianismo católico es universal y hay un Papa. El cristianismo protestante es individual, personal e intransferible porque cada persona puede interpretar la palabra de los Evangelios según su Fe, su corazón y su mente le señala, de manera que ello le hace libre para seguir a su conciencia más que a un líder.

Dicho esto, pidiéndoles perdón por mi más que segura ignorancia y rogándoles que sean ustedes condescendientes conmigo, lo que yo veo en este momento en el mundo americano es un cristianismo intentando navegar entre dos orillas: la de la caza de brujas, a un lado y la del teosofismo, al otro y chocándose con las rocas de una orilla unos días y con las rocas de la otra orilla, otros, como si estuviera dirigido por una tripulación o inexperta o enferma.

Por lo menos queda todavía un barco navegando y una tripulación intentando llevarlo a buen puerto. Pero ¿de qué sirve eso di el barco y su tripulación no están capacitados para evitar chocar contra una de las dos orillas? Jorge, un gran apasionado de la vela, asegura que lo más complicado en un barco es la convivencia con los compañeros.  Por eso es tan importante la elección de tripulación.  Algunos barcos ganan chocado contra las rocas porque al parecer el personal estaba bajo el efecto de medicamentos contra los mareos.  Corremos un tupido velo. Otros, adictos a sustancias varias fuera del barco, cuando una vez dentro carecen de ellas o no pueden consumirlas con la misma frecuencia, originan al resto de los navegantes tantos quebraderos de cabeza como una tormenta en pleno mar.

No es lo de menos saberlo.

Las rocas a esquivar son cada vez más gigantes a causa de la catástrofe climática, - el clima político,  económico,  tecnológico, industrial,  laboral,  social, Universo-Sistema, me refiero.

Si logramos mantener el rumbo es posible quizás, que salvemos a nuestra amada Democracia.

3.      La la diferencia entre dictadura y democracia es muy simple: las dictaduras son sostenidas por colectivos monolitos Las democracias son sostenidas por el consenso entre diversos colectivos. El consenso sólo es posible conseguirlo cuando la formación intelectual, la educación ético-moral y el deseo de alcanzar el bien común priman en la sociedad. Leo Strauss no soportaba el concepto de “bien común” y por este motivo llama a Maquiavelo, que reivindica el bien común en su obra maestra, “Dämon”. Comprendo a Leo Strauss y en su caso personal debo darle la razón. En una dictadura, en cualquier dictadura, la consecución, el deseo mismo de conseguirlo, es, por definición, un imposible. El dictador del monolito colectivo dicta lo que es el bien común; el consenso acerca de lo que es el bien común es un imposible, puesto que está previamente dictado.

Aquello contra lo que una democracia ha de mantenerse en guardia es contra la propaganda y la manipulación. Esto es algo que el propio Maquiavelo señala en su obra.

 

Es aquí donde me permito hacerles una recomendación. Vayan, por favor, a mi Blog “El libro de la Semana” y busquen en la fecha del jueves, 9 de junio de 2022 una entrada titulada:

Ensayo sobre los totalitarismos en general, y el alemán en particular a partir del análisis crítico de "Las raíces ocultas del Nacionalsocialismo" (1985 ed. inglesa), de Nicholas Goodrick-Clarke, por Isabel Viñado 2022

Allí expongo las diferencias entre el totalitarismo comunista y el totalitarismo fascista, así como las graves y perniciosas consecuencias del teosofismo de Helena Blavatsky en las estructuras mercantiles, especialmente en las americanas. Les remito allí porque en esa entrada expuse la escisión que existía entre “elegir” y “esforzarse” que es, en resumidas cuentas, a lo que creo que Karp se refiere cuando habla de “paralización” y de ahí a esa idea que introduce de “quemar las naves”, que es lo que hizo Hernán Cortés. De todas formas creo que desde el año 2022, que fue cuando escribí esa entrada, hasta el día de hoy, el tema de la elección ha cambiado mucho. Como digo: se parece más a un Escape Room, que a una resolución existencial sobre la dirección a tomar. El peligro de que cada elección implique borrar una puerta de salida, y con ello la consecuencia de quedar no sólo “atrapado” sino “muerto” a causa de esa elección, es lo que hoy en día, en mi humilde pero firme opinión, determina la indecisión, la paralización de muchos jóvenes.

Pese a todo, quizás mi entrada les resulte interesante. Son muchas páginas, más de ochenta creo, y resulta sumamente complicado leerlas en diagonal porque además los temas allí tratados son muy variados. Como es mi natural, supongo. Confieso que le tengo mucho cariño por el tiempo que le dediqué y porque allí intenté ordenar mis ideas. No sé si lo conseguí. La conclusión a la que llegué es breve: el nacionalsocialismo alemán fue la expresión inhumana y desquiciada del miedo de un pueblo sin patria frente a otro pueblo igualmente sin patria. No creo, pues, que sea la consecuencia ni de raíces ocultas esotéricas ni a genes. Por lo que a las raíces ocultas esotéricas se refiere, se encontraban dentro de la sociedad europea y americana del momento. Si de algo estoy absolutamente convencida es que el partido nacionalsocialista era hijo de su tiempo, de la locura de su tiempo, y el tiempo – y su locura- siempre trasciende a cualquier partido, a cualquier sociedad, y a cualquier país. Si a alguien le quedaba alguna duda al respecto, le basta con mirar a través de los cristales y escuchar los gritos antisemitas que resuenan por doquier.


Hoy en día el antisemitismo es más oscuro si cabe que el antisemitismo del ayer. Viene de la extrema derecha y de la extrema izquierda.  Resulta inconcebible en tiempos irreligiosos y antireligiosos como son los nuestros.  La religión absorbida por el Todo en el Uno y el Uno en el Todo.  Una posmodernidad que tiene como meta la Nada. Una Nada materialista que exige el Nirvana aquí y ahora. 

El postmodernismo convertido en nihilismo. El nihilismo cuando es acción es "Anti" y cuando se detiene es "Nada". Lo que ahora algunos Dan en llamar "humo".

Respecto a la flotilla, me permito introducir un inciso como mensaje dirigido a tan ilustres tripulantes, a ver si me entienden: Cada cual puede trabajar, construir y gritar por los principios que cada uno considere como principios. Pero lo que me parece absolutamente intolerable es, en primer lugar, que ustedes obliguen al resto, en cualquier sitio y en cualquier lugar de este mundo, a abrazar los mismos principios que ustedes abrazan hasta el punto de prohibir incluso el silencio.  Hay cosas que claman al cielo y ests es uba de ellas. Buscar una opinión monolita es inaceptable, mucho más cuando ustedes se muestran contrarios a la universidad,  al globalismo, etc. En segundo lugar, que después de haber formado durante años los follones que forman en cualquier sitio y a cualquier hora en cualquier sitio, para reivindicar sus principios y obligar al resto de la humanidad a abrazarlos, lo quiera o no, los tiren, y nunca mejor dicho, por la borda es de risa. Porque ya de entrada es inaceptable que ustedes pretendan convertir sus principios personales en axiomas universales,  cuando ustedes no aceptan la universalidad -dicen ustedes- . Pero que encima ustedes sean los primeros en traicionar sus propios principios tirándolos por la borda,  y nunca mejor dicho, es de risa. La risa del tipo: "río para no llorar", es verdad;  pero de risa. 

Introduzco algunas explicaciones que se me han dado. Una de ellas ha sido la de que pretendían ayudar a un pueblo entero. Por consiguiente,  la grandeza del fin justifica el uso de medios sucios. O sea: el fin sí justifica los medios. Tuve que decidir entre callar o lanzar chispas. Lancé chispas. Mi carácter mosquetero, qué le vamos a hacer. 

Brevemente : el fin nunca justifica medios inmorales (y para los navegantes de la flotilla tirar móviles al mar era, antes de que ellos mismos lo hicieran, una inmoralidad).

En primer lugar porque si lo que pretendían con la flotilla era salvar a un pueblo,  lo que habían pretendido cuando exigían a los gobiernos occidentales  que  sus principios ecológicos se cumplieran era ¡salvar a la Humanidad presente y futura, con acento en la futura!

Pero es que además,  por más que la flotilla pretendiera ayudar, salvar incluso,  a todo un pueblo, fuerza es reconocer y admitir que dicha  misión,  que dicho fin es tan loable como arrogante. Arrogante, hora es de que alguien lo diga, porque tanto han criticado y critican al eurocentrismo y ahora resulta que ellos, los más criticos del eurocentrismo y del colonialismo en todas sus vertientes, formas y manifestaciones, son justamente los nuevos supermen y superwomen europeos, los nuevos mision-heros,  que se lanzan a salvar a pueblos que  sin ellos, creen y gritan esos mision-heros, están condenados a su suerte. Entendiendopor "suerte" sinónimo de "muerte" "¡Dios!"- pensé - Hete aquí los nuevos mision-heros y mision-heras, siempre ocupados y preocupados por realizar su misión:  buscar seres a los que salvar. Los antiguos según su propio catecismo,  claro. Agenda, le llaman los nuevos mision-heros actuales.

We don't another Hero, cantaba Tina Turner. 

Y yo añadiría: no necesitamos otros héroes ni en singular ni en plural. 

Pero volviendo a la cuestión del fin y de los medios. Mi firme afirmación es la de que utilizar medios corruptos no justifica nunca un fin loable por la sencilla razón de que un medio corrompido, corrompe cualquier loable fin que pretenda alcanzar. 

A lo que me refiero es a lo siguiente: ustedes no pueden llegar incluso a la ONU gritando a pleno pulmón qué tipo de mundo sucio les vamos a dejar y después lanzar sus móviles al mar.  Con ello corrompen el fin que con tanto ruido han predicado: la preservación del planeta. 

Otra explicación es la de que se trataba de impedir el control de sus mensajes. Esto es, nuevamente una gran tontería y ustedes lo saben. En primer lugar, porque los medios de escucha y control, lo dicen y lo repiten ustedes mismos constantemente, son cada vez más eficaces y eficientes. Ergo: sus mensajes ya habían sido interceptados.

 Lanzando sus móviles al mar se han convertido ustedes en cómplices de todos aquellos que ensucian, (ensuciamos), este mundo que se llama Planeta Tierra. Bienvenidos al club de los pecadores, ustedes que se pasan la vida cancelando a los que no piensan como ustedes porque ustedes, - sienten ustedes, dictaminan ustedes -, establecen ustedes, están en posesión de la Verdad y de la Justicia. Ya era hora de que dejaran el mundo de lo sacrosanto, ustedes, materialistas por antonomasia, y aterrizaran donde estamos nosotros, los comunes mortales pecadores en ascension trascendente, este mundo. Pueden quedarse. Al deseo de ser mejor ustedes le llamaran optimizar, pero no importa.  Lo importante es que ustedes y nosotros estamos en el mismo nivel.  En la misma Escape Room, si lo prefieren llamar así. 

Conclusion: en vez de seguir con el culto a la cancelación y a convertir a los grupos ideológicos en grupos religiosos sacrosantos materialistas,  empecemos a trabajar juntos por la construcción de una sociedad abierta (y no únicamente por la de un sistema cerrado)

Que la paz de este mundo de hombres, nunca demonios, nunca ángeles, siempre en marcha, permanezca.

Que Dios bendiga a los rehenes que han soportado tantos meses de cautiverio, a las familias que han permanecido en su fortaleza. Que Dios bendiga también a los inocentes que han sobrevivido a las bombas.

Que Dios bendiga a todos los que han hecho posible alcanzar la paz. 

Que Dios bendiga a todos aquellos que construyen la paz.

Que Dios acoja en su seno a todos los muertos.

Amén.

 IsabelViñado Gascón

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